EVANGELIO MEDITADO POR EL P. RICARDO BULMEZ (SACERDOTE VENEZOLANO)

EVANGELIO MEDITADO POR EL P. RICARDO BULMEZ (SACERDOTE VENEZOLANO)

@Ricardo Bulmez

 

Sábado de la II Semana de Cuaresma. Ciclo B, en la Iglesia Católica. Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos en nuestro tiempo. Somos hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología.

Prólogo. @AlbaniCordero:🌹La felicidad no depende de lo que tienes sino de tu actitud y de la forma de asumir e interpretar lo que sucede en tu vida. Tú eres el protagonista de tu felicidad… eso sí, no la busques alejado de Dios porque serás como paja que se lleva el viento. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.

 

(Lucas 15, 1-3. 11-32). “En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores para escucharlo; por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: “Este recibe a los pecadores y come con ellos”. Jesús les dijo entonces esta parábola: “Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos le dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte de la herencia que me toca’. Y él les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se fue a un país lejano y allá derrochó su fortuna, viviendo de una manera disoluta. Después de malgastarlo todo, sobrevino en aquella región una gran hambre y él empezó a pasar necesidad. Entonces fue a pedirle trabajo a un habitante de aquel país, el cual lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Tenía ganas de hartarse con las bellotas que comían los cerdos, pero no lo dejaban que se las comiera. Se puso entonces a reflexionar y se dijo: ‘¡Cuántos trabajadores en casa de mi padre tienen pan de sobra, y yo, aquí, me estoy muriendo de hambre! Me levantaré, volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. Recíbeme como a uno de tus trabajadores’.

Enseguida se puso en camino hacia la casa de su padre. Estaba todavía lejos, cuando su padre lo vio y se enterneció profundamente. Corrió hacia él, y echándole los brazos al cuello, lo cubrió de besos. El muchacho le dijo: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo’. Pero el padre les dijo a sus criados: ‘¡Pronto!, traigan la túnica más rica y vístansela; pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies; traigan el becerro gordo y mátenlo. Comamos y hagamos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado’. Y empezó el banquete.

El hijo mayor estaba en el campo y al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y los cantos. Entonces llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: ‘Tu hermano ha regresado y tu padre mandó matar el becerro gordo, por haberlo recobrado sano y salvo’. El hermano mayor se enojó y no quería entrar. Salió entonces el padre y le rogó que entrara; pero él replicó: ‘¡Hace tanto tiempo que te sirvo, sin desobedecer jamás una orden tuya, y tú no me has dado nunca ni un cabrito para comérmelo con mis amigos! Pero eso sí, viene ese hijo tuyo, que despilfarró tus bienes con malas mujeres, y tú mandas matar el becerro gordo’. El padre repuso: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero era necesario hacer fiesta y regocijamos, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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Reflexión. Un día le dijimos a nuestro padre: “Me voy a la adultez, quiero conocer mundos nuevos”, ¡igualito que el hijo pródigo! Poco a poco nos fuimos alejando de nosotros mismos. Y dejamos alegría, libertad, inocencia, amor sin esquemas… dejamos la niñez y despilfarramos todos los bienes espirituales que Dios nos dio. Hoy, nos encontramos llenos de odio, comiendo “comida de cochino” y tenemos mucha hambre espiritual.

-¿¡Comida de cochino?!… ¡Estás exagerando.

-Sí, Boquiabierta… “comía e´cochino”… Cambiamos los valores espirituales de la niñez por los antivalores materiales, sociales, intelectuales de la adultez. Con un sabor amargo.

Es el momento de decirnos: “¿Qué hago aquí? Me levantaré e iré a la casa de mi padre, me pondré en camino”. Otra vez quiero esa paz que perdí, alegría de vivir, libertad interior, confianza en mí mismo… quiero volver a comenzar. Dios nos espera con los brazos abiertos para empezar la fiesta del perdón, y perdonar es comenzar de nuevo. ¡La vida es ya!

En el evangelio de hoy aprendí… Tiempo de Cuaresma es para volver a la casa espiritual que hemos dejado. Y decir como el Hijo Pródigo: “Me levantaré e iré a la casa de mi Padre”. El camino de ida es el mismo del regreso: ¡Tú!

Pensamiento del día… Así es, cuando éramos niños nuestros rostros reflejaban esa belleza espiritual que teníamos dentro. Pero la vida cambia, los problemas, preocupaciones y trancazos de las circunstancias que nos toca vivir hacen que endurezcamos el corazón. En la vida recibimos y damos muchos golpes.

Tarea para la casa… Piensa y pregúntate con el corazón… ¿cuántos dones espirituales y relaciones he perdido por tener razón?… Recuerda: loco no es el que pierde la razón, loco es el que pierde todo… menos la razón.

@RicardoBulmez

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