CAPA ACABA CON CHETUMAL; LA CAPITAL DE QROO ESTÁ DESTROZADA

+El titular de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado, Francisco Gerardo Mora Vallejo, está convertido en un lastre para la administración

+Todas las calles de la capital lucen polvorientas, con traicioneros hoyancos para ciclistas, automovilistas y transeúntes

 Por Lic. Luis A. Cabañas /SFAS/Chetumal (Sep 2019).- Hoy comenzaremos la columna igual que hace poco más de dos años: “Dos veces aspirante a gobernador de Quintana Roo, así como a senador y diputado local, el nombre del titular de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado, el perredista Francisco Gerardo Mora Vallejo, se incluye en la lista de los funcionarios nominados a quedar fuera del equipo”.

Y es que en ese entonces referíamos que a 22 días que el Jefe del Ejecutivo rindiera su primer informe, la “competencia” por determinar quiénes serían los más serios candidatos a dejar la administración que inusitadamente expulsara al PRI del gobierno, era cada vez más cerrada.

Como es obvio, se salvó Mora Vallejo, aunque dos años después sigue siendo otra de las pesadas cargas para la administración. Queramos o no, ha pasado a formar parte de la historia de Quintana Roo, particularmente en la capital chetumaleña, donde su huella -así, con todas sus letras- será prácticamente imposible de borrar y menos de imitar.

FONDO METROPOLITANO

En efecto, tras 6 meses de comenzar un programa con un costo de 180 millones de pesos provenientes del Fondo Metropolitano, Mora Vallejo ha dejado en las calles de Chetumal una verdadera inmundicia que ha provocado una serie de efectos “colaterales”, indeseables que nadie quisiera para una ciudad que presume ser capital del Estado más turístico del país.

Según el funcionario, el dinero es un ingreso extraordinario que se “bajó” a fines del año pasado de otras entidades que no lo lograron, y presume que desde 2012 no se había hecho obra de esta envergadura en Chetumal, aunque justifica entender la molestia y la comparte, “pero no hay otra forma de hacerlo”, afirma.

 

TRAICIONEROS HOYANCOS

Como si se tratara del desierto de Sahara, todas las calles de Chetumal lucen polvorientas, con traicioneros hoyancos para ciclistas, automovilistas y transeúntes, particularmente con cualquier lluvia que, se sabe, inunda prácticamente la ciudad y oculta las zanjas abiertas sin ninguna programación por las 4 empresas yucatecas sospechosamente contratadas por Mora Vallejo.

Adicionalmente, el polvo de los trabajos ha obligado al cierre de negocios, sobre todo los que venden alimentos o mercancía al descubierto, amén de que ha aumentado las enfermedades gastrointestinales que afectan sobre todo a la población infantil.

Así, los únicos beneficiados han sido consultorios médicos y los lavaderos de vehículos que parecen haber sido sacados de un hoyo, así como las refaccionarias y talleres de reparación de suspensión, alineación y balanceo de llantas.

 

100 KM DE TRABAJOS

Se trata de 100 kilómetros de trabajos, 51 kilómetros por método tradicional de escarbadora o zanjadora, y el resto por medio de rompimiento que, afirma Mora Vallejo, no afecta las vialidades ni genera molestias. Lo cierto es que el funcionario o no tiene vehículo o no sale a la  calles, además de residir en Cancún.

Como si se tratara de un chiste, indica que los daños que se produzcan derivado de la falta de señalización en los cortes de las calles, CAPA obligaría a las empresas a cargo de las obras a responder por ellos en su totalidad, aunque ignora la práctica imposibilidad de demostrar la responsabilidad y se ignora el trámite por falta de información.

Lo cierto es que en las muy contadas áreas donde los trabajos han concluido no sólo quedó mal sabor de boca sino, lo que es peor, no se ha cumplido el objetivo de los 180 millones de pesos, ya que la presión y falta de agua sigue igual o peor que antes -nos consta-,  ya no digamos la su calidad y su invariable acompañante de sarro.

OTRO FUNCIONARIO SOBERBIO

Para la buena fortuna de Mora Vallejo, cuya principal característica es la soberbia, en esta ocasión no sea visto solo en este escándalo que también huele a corrupción, ya que de involucra a un subdirector suyo, José Sosa, responsable del cobro del “diezmo”, ahora del 15% que las constructoras pagan por ganar el oculto concurso de obra, por lo que CAPA no les puede exigir letreros de señalización o amonestarlas por la falta de éstas.

Ahora bien, respecto a los problemas y molestias que genera la obra y que, supuestamente “no hay otra forma de hacerlo”, ignora que los trabajos de alcantarillado durante el sexenio de Mario Villanueva fueron de similar envergadura, pero, a diferencia de ahora -deben concluir supuestamente en noviembre-, se realizaron en forma programada, y no a lo loco, sin ton ni son.

En efecto, en ese entonces, conforme se iban rompiendo las calles y colocando tubería la  maquinaria venía detrás cerrando zanjas y retirando la tierra y polvo que, hoy más que nunca, parecen ser la principal muestra para el despistado, escaso turismo que ignora el horrible rostro de Chetumal, “gracias” al papel de uno de los peores colaboradores del gobierno estatal.