REMEMORAN EL 173 ANIVERSARIO DEL INICIO DE LA GUERRA DE CASTAS EN QROO

  • Con actividades cívicas en las poblaciones mayas de Tihosuco y Tepich

Por Agencias SFAS/Tihosuco; Julio 30.– Con eventos cívicos, el Instituto de la Cultura y las Artes, encabezado por Jacqueline Estrada Peña, y el Instituto para el Desarrollo del Pueblo Maya y las Comunidades Indígenas de Quintana Roo, que dirige Delta Moo, rememoraron la Guerra de Castas.

Con la presencia del alcalde de Tihosuco Daniel Pech y cumpliendo con los protocolos sanitarios relacionados con el Covid-19, esta mañana fue recordado el 173 aniversario del inicio de la Guerra de Castas, en escenarios de los pueblos mayas de Tihosuco y Tepich.

En Tihosuco fue depositada una ofrenda floral en el monumento del líder maya Jacinto Pat y en Tepich otra ofrenda en el monumento de Cecilio Chi. En ambas ceremonias, se guardaron los respectivos minutos de silencio en la memoria de los caídos en esta guerra social.

La Guerra de Castas fue una explosión social ocurrida en la península yucateca, entre 1847 y 1901, y se caracterizó por el enfrentamiento armado entre mayas que rechazaban la esclavitud, y blancos y mestizos que apoyaban a los poderosos de Yucatán.

Inició el 30 de julio de 1847 con el ataque del caudillo Cecilio Chi al poblado de Tepich, proclamando la muerte de todos los habitantes blancos, y terminó en 1901 con la ocupación de Chan Santa Cruz por parte de las tropas del ejército federal mexicano.

Los rebeldes, en su mayoría del oriente de Yucatán, lucharon no sólo contra blancos criollos, sino también contra los mestizos, los mulatos y los indígenas mayas asimilados, que vivían en territorio enemigo: los occidentales de la península, que entonces no pertenecía a México.

No todos los mayas estaban interesados en sublevarse. Los mayas de la región sur permanecieron neutrales durante casi todo el conflicto y en ocasiones fueron atacados por los cruzoob. Los de la región norte lucharon directamente contra los insurrectos.

En los primeros años de la guerra, se planteó la división de Yucatán en dos países: uno maya y otro de los blancos. Indígenas capturados fueron vendidos como esclavos al gobierno español establecido en Cuba. La guerra costó casi un cuarto de millón de vidas humanas.