¿CHIAPAS AL BORDE DE LA GUERRA CIVIL?

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  • Grupos paramilitares mantienen en jaque al estado y principalmente en las zonas indígenas
  • El gobierno morenista de Rutilio Escandón Cadenas actúa de manera cómplice dejando crecer los problemas
  • El EZLN advierte de la gran descomposición que hay en el estado, donde el narcocrimen opera a sus anchas

 

 

Por Pedro Pablo Jaramillo/Chiapas; septiembre, 2021.- La advertencia fue lanzada por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN): el desgobierno de Rutilio Escandón Cadenas está haciendo todo lo posible porque se desestabilice al suroriental estado de Chiapas, con acciones que van desde la represión hasta sus alianzas con el narcotráfico.

Es de recordar que en una presentación en la comunidad de Pantelhó, se presentaron “Los Machetes”, que llegan “para expulsar a sicarios, narcotraficantes y al crimen organizado” porque no quieren más muertes para los campesinos indígenas. Están integrados por miles de indígenas tzotziles y tzeltales.

SOLAPAN A LOS NARCOS

Esa fue una de tantas alertas lanzadas al gobierno. El EZLN surgido en la administración presidencial del neoliberal Carlos Salinas de Gortari, acusó directamente a Rutilio Escancón Cadenas de alianzas con el narcotráfico, que provocan que las comunidades originarias se vean obligadas a formar grupos de autodefensa, porque el gobierno nada hace para preservar la vida, libertad y bienes de los pobladores.

El gobierno de Chiapas no sólo solapa a las bandas de narcotraficantes, también alienta, promueve y financia a grupos paramilitares como los que atacan continuamente comunidades en Aldama y Santa Martha.

En un manifiesto, los zapatistas denuncian además que lleva adelante una política de vacunación propositivamente lenta y desordenada que está provocando inconformidades entre la población rural y que no tardará mucho en explotar. Mientras tanto, sube el número de muertes por Covid en las comunidades sin que se tomen en cuenta.

FUNCIONARIOS RATAS

Sus funcionarios, señalan, están robando todo lo que pueden del presupuesto estatal. Tal vez preparándose para un colapso del gobierno federal o apostando por un cambio de partido en el poder.

TRATAN DE SABOTEAR DELEGACIÓN ZAPATISTA

Ahora trató de sabotear la salida de la delegación zapatista que participa en la Travesía por la vida, capítulo Europa, ordenando a sus paramilitares de la ORCOA el secuestro de indígenas, dejando impune el crimen, y tratando de provocar una reacción del EZLN con el fin de desestabilizar un estado cuya gobernabilidad pende de un hilo.

LOS MISMOS DELINCUENTES EN EL PVEM

En la misiva, señalan que el objetivo del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) es provocar un problema que tendrá repercusiones internacionales, así como desestabilizar al régimen en el poder, es mejor que recurra a la consulta de revocación de mandato.

El PVEM es uno de los nombres que el viejo priísmo usa en estas tierras. A veces es PAN, a veces es PRD, ahora es PVEM, malamente disfrazado como partido Movimiento de Regeneración Nacional. Son los mismos delincuentes de antes y ahora son parte del mal llamado movimiento “opositor”, como “quinta columna” en la 4T.

Señalan como responsables al gobernador Rutilio Escandón y a su secretaria de Gobierno, Victoria Cecilia Flores Pérez, que están jugando en una de las facciones que se disputan la sucesión del 2024, jugando con la vida, libertad y bienes de los chiapanecos.

EL PARAMILITARISMO

El negocio criminal más boyante en Chiapas es el paramilitarismo. En varios municipios han proliferado grupos que utilizan armas de alto calibre y que alegan ofrecer protección frente a la delincuencia. Como es frecuente en muchas partes del país, de cuando en cuando aparecen mantas donde estos grupos prometen protección contra rateros, secuestradores y también contra los abusos de la policía.

Estos grupos que operan en Chiapas, más que responder a un aumento en los delitos, son una nueva expresión de los conflictos comunitarios y políticos que desde hace décadas sacuden distintas regiones del estado.

La espiral de conflictividad y violencia se explica en buena medida porque distintas autoridades han optado por dejar operar a los paramilitares, con el objetivo de favorecer a ciertos grupos de interés.

Éste es el reclamo que los zapatistas hacen al gobierno de Rutilio Escandón, pero es un señalamiento que se replica en varios municipios. El problema es que, cuando un bando recurre al reclutamiento de paramilitares, sus adversarios inmediatamente optan por hacer lo propio. Rápidamente, las riñas se convierten en balaceras y desaparece cualquier posibilidad de diálogo.

NARCOCRIMEN

El asesinato del activista Simón Pedro Pérez López, uno de los pocos hombres que se había atrevido a desafiar al crimen organizado en Chiapas, fue un mensaje de quienes quieren imponer el terror a toda costa en esta región.

Por si fuera poco, Los Ciriles, un grupo armado vinculado al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y con presencia en Pantelhó, atacaron a la comunidad bloquearon caminos y los sometieron a un toque de queda obligatorio.

Otro grupo se enfrentó con elementos de las fuerzas armadas dejando al menos nueve miembros heridos.

Y en la capital del estado, Tuxtla Gutiérrez, un grupo armado presuntamente afín al Cártel Jalisco Nueva Generación asesinó a un operador de Ismael el Mayo Zambada, líder del Cártel de Sinaloa.

Se trataba de Ramón Gilberto Rivera, el Junior, hijo del Tío Gil, quien fue extraditado a Estados Unidos por narcotráfico. El Junior, según los reportes, viajaba con sus escoltas –luego se supo que estos eran policías- cuando un comando se les emparejó y les disparó a quemarropa.

Gilberto Rivera Amarillas, el Tío Gil, padre de la víctima, fue aprehendido en 2016 en el Aeropuerto Internacional de la Aurora, Guatemala, y un año más tarde lo extraditaron a los Estados Unidos por el delito de narcotráfico.

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