EL PRESIDENTE DEL TRIBUNAL SUPREMO ESPAÑOL CREE QUE ENCABEZA A LA SANTA INQUISICIÓN

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COMENTARIO A TIEMPO

EL PRESIDENTE DEL TRIBUNAL SUPREMO ESPAÑOL CREE QUE ENCABEZA A LA SANTA INQUISICIÓN

Por Teodoro Rentería Arróyave

 

Cuando está por terminar el primer cuarto del siglo XXI, al presidente del Tribunal Supremo del reino español, Carlos Lesmes, tal parece retrógrado, que no le ha caído el veinte, como decimos en México, y creé que encabeza un tribunal de alzada o un tribunal del medioevo o de la santa inquisición.

Este acusador del oscurantismo feudal se ha atrevido a amenazar con dimitir si los partidos: Social Obrero Español, PSOE, y Popular, PP, no renuevan el máximo órgano de gobierno de los jueces que lleva en funciones casi cuatro años.

Eso no es lo más grave de su amenaza lanzada frente al rey Felipe y en la ceremonia de apertura del año Judicial del Tribunal Supremo, Lesmes, fuera de sí, criticó a los que llamó, “movimientos políticos tendentes a neutralizar sentencias al referirse a la desjudicialización del proceso independentista catalán, acción que calificó de “interés político del momento”.

A este señor no le han interesado y peor aún no toma en cuenta las decisiones de los tribunales europeos que han criticado hasta la saciedad a la justicia española que encabeza por arbitraria, autoritaria y parcial.

Lesmes, colocado en el máximo de lo absurdo, afirmó que la desjudicialización del procés catalán representa “una huida de la ley” y fue más allá, al agregar que el escenario político actual está “debilitando y erosionando” la Justicia.

En su vitriólico discurso advirtió, sin rubor alguno, de lo que llamó: “el peligro de cambiar el derecho a conveniencia”, cuando en la realidad es la propia posición del Supremo que encabeza el que actúa a contrapelo de la legalidad.

A este juez de marras le importa un bledo todo el trabajo político que se ha llevado a cabo, durante los últimos años, con el fin de allanar, por la vía de la negociación, el grave conflicto entre el Gobierno central y el Gobierno catalán.

La mesa de diálogo, que es la mejor opción en todos los conflictos internos, desde una simple disputa entre organizaciones vecinales hasta conflictos internacionales le valen un bledo al tal Lesmes. No le da su mente estrecha que si la mesa de diálogo hubiera funcionado nos hubiéramos ahorrado las dos guerras mundiales y todos los conflictos bélicos que tantas vidas han costado.

Lesmes ha lanzado su voz alarmista al afirmar que “ciertos movimientos pretenden “neutralizar” sentencias judiciales, que, según su criterio personal, “son conformes al interés político del momento”.

A la negociación política, Lesmes la ha calificado como “El triunfo de la impunidad”, En crítica directa al Ejecutivo, el presidente del alto tribunal ha insistido que de materializarse tal desjudicialización podría producirse una “huida de la ley del principio de igualdad en la aplicación de la ley a todos los ciudadanos”.

A su juicio, hacer tal cosa sería el “triunfo de la indisimulada pretensión de impunidad de determinadas categorías de sujetos frente al resto de los ciudadanos por el simple hecho de su capacidad de influencia política”.

Prácticamente en todas las constituciones del mundo se contempla la figura del indulto como potestad del Ejecutivo, En su reiterado discurso Lesmes ha elevado el tono para insistir en su insensata tesis de lo que llama “injerencia política en la justicia”. Bajo esa premisa considera como intromisión los indultos a los líderes de los procés catalanes y no como son, una forma de recuperar la concordia frente al “revanchismo” del Tribunal Supremo.

Para Lesmes, lo que hizo el Ejecutivo de Pedro Sánchez es inaceptable; no cabe duda, creé hasta la saciedad, que encabeza un tribunal de alzada o un tribunal del medioevo o de la santa inquisición y no al Supremo Español.

 

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