- A 7 días de que Carlos Merino, títere de Adán Augusto López, deje el gobierno, heredará a los tabasqueños, derramamiento de sangre, dolor, terror y las arcas en ruina por el brutal saqueo
- Eso sí, la prensa vendida y pagada con dinero del pueblo, sale en su defensa atacando a quienes se atreven a denunciarlos
- El discurso falaz y derroche de dinero persiste en las mesas de seguridad obsoletas, sin un plan estratégico en seguridad
Por Isaac Mendiola/SFAS/Villahermosa, Tabasco; 23 de septiembre del 2024.- A siete días de que deje el poder el títere de Adán Augusto López Hernández, Carlos Manuel Merino Campos, la ola de inseguridad golpea a los tabasqueños con saña, donde los grupos criminales se disputan la plaza a sangre y fuego.
Lo ocurrido en días pasados es una prueba más de que en materia de seguridad, de acuerdo a las estadísticas y analistas, ha sido un fracaso, y se despide con los índices delictivos más altos de la historia tabasqueña, donde la población vive una psicosis colectiva a raíz de la jornada de violencia registrada a mitad de la semana pasada.
De acuerdo a estas estadísticas, este año se habían registrado casi 650 asesinatos, la cifra más alta de los últimos seis años. El actual sexenio estatal, sumaba hasta el jueves tres mil 50 homicidios dolosos, de acuerdo al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
FIN DE SEMANA VIOLENTO
Un total de cinco personas fueron asesinadas durante la noche del sábado en Villahermosa, en tres ataques simultáneos perpetrados en las colonias Sibilla Zurita, Miguel Hidalgo y Punta Brava.
La mañana de este lunes, se reportó el hallazgo de una mujer asesinada y su cuerpo fue encontrado en un camino de terracería de la ranchería González segunda sección del municipio de Centro.
El Obispo de Tabasco, Gerardo de Jesús Rojas López, dijo que aumentar la vigilancia no es la solución, se necesita fomentar los valores desde el seno familiar, la escuela y la iglesia; fortalecer la cultura de la fe en Dios todo poderoso, quien es el único dador de la vida y justicia divina.


