MISIÓN ESPECIAL EN LAS AGUAS DEL CARIBE; UN COLOSO SE ACERCA CON LO MÁS MODERNO DE MAQUINARIA DE GUERRA DE EU

 

  • Tiembla el narcoterrorismo; Petro y Maduro en la mira de los Estados Unidos
  • Donald Trump ordenó un operativo en donde también está en la mira el CDS y el Jalisco en México

 

Por Agencias SFAS/Washington, DC.- En una operación de alto nivel ordenada por el gobierno de Donald Trump, el portaaviones USS Gerald R. Ford (CVN-78) navega hacia el Caribe con una misión especial que ha encendido las alertas en América Latina. La gigantesca embarcación, símbolo de poderío militar estadounidense, se dirige a una zona próxima a las costas de Venezuela, donde se presume que su despliegue busca contener actividades vinculadas al narcoterrorismo y poner en la mira a los regímenes de Nicolás Maduro y Gustavo Petro, así como a los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación.

El USS Gerald R. Ford es considerado una obra maestra de la ingeniería naval moderna. Con 337 metros de largo, 78 de ancho y un desplazamiento de más de 100 mil toneladas, este coloso de acero puede operar de forma autónoma durante meses, gracias a su tripulación integrada por más de 4 mil 600 marineros y personal aéreo. Su capacidad para transportar y lanzar aeronaves de combate de última generación lo convierte en una “ciudad flotante” lista para actuar con precisión en cualquier punto estratégico del planeta.

Este portaaviones, bautizado en honor al 38º presidente de Estados Unidos, encabeza una nueva generación de naves diseñadas para sustituir progresivamente a la clase Nimitz, operativa desde los años setenta. La embarcación representa la apuesta más ambiciosa del Pentágono para mantener la superioridad naval estadounidense, capaz de proyectar fuerza y disuasión a miles de kilómetros de distancia, y ahora, al parecer, con un claro objetivo en el Caribe y el norte de Sudamérica.

La construcción del Gerald R. Ford comenzó en 2005 en los astilleros de Newport News, Virginia, bajo la empresa Huntington Ingalls Industries, y fue entregado oficialmente a la Marina en 2017, tras una inversión superior a los 13 mil millones de dólares. “Queríamos reinventar el portaaviones desde sus cimientos, no un parche sobre lo viejo, sino una nueva generación que sirva hasta 2070”, afirmó el vicealmirante retirado Brian K. Antonio, al presentar la nave que hoy simboliza la nueva era del dominio marítimo estadounidense.