- El ‘pupilo’ de Adán Augusto López y que fuera ligado al grupo delictivo La Barredora, enfrenta señalamientos por omisiones ante el bullying en la máxima casa de estudios
Por Agencias SFAS/Villahermosa, Tabasco.- La muerte de Ximena “N” destapó una crisis profunda en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. El acoso persistente, la ausencia de protocolos visibles y la falta de intervención oportuna exhiben una rectoría rebasada. Hoy la comunidad cuestiona con dureza al adancista Guillermo Narváez Osorio, quien se quiere perpetuar por todos los medios en la máxima casa de estudios.
En paralelo, medios nacional publicaron que, según una carpeta de la Fiscalía General de la República, el rector fue señalado por un empresario que lo ubicó como notario en la protocolización de la cesión forzada de una gasolinera, bajo amenazas del grupo La Barredora.
El comunicado institucional tras la muerte de la joven fue escueto: “lamentamos profundamente”. No informó apertura de investigación interna ni detalló acciones preventivas previas. Sin cifras de denuncias atendidas ni resultados de protocolos, la respuesta pareció más defensiva que transparente.
Especialistas advierten que el bullying crónico eleva hasta cinco veces el riesgo de ideación suicida cuando no hay intervención. Si existían señales de ansiedad, aislamiento o bajo rendimiento, la universidad debió activar acompañamiento psicológico y medidas disciplinarias inmediatas.
La UJAT no sólo enfrenta dolor estudiantil; enfrenta una crisis de legitimidad. La combinación de omisiones en prevención y señalamientos públicos de alto impacto coloca a la rectoría bajo escrutinio. La comunidad exige datos, responsables y cambios reales, no sólo condolencias.

