- Inútil la seguridad playense a pesar de la derrama económica de la alcaldesa Estefanía Mercado
Por Agencias SFAS/PLAYA DEL CARMEN, Quintana Roo.— De poco sirven las millonarias inversiones que el gobierno de Estefanía Mercado presume en materia de seguridad si la violencia continúa imparable y los grupos criminales siguen teniendo capacidad para atacar y asesinar a plena luz del día. Este fin de semana, una familia entera fue ejecutada en Playa del Carmen, en un nuevo episodio que vuelve a exhibir la fragilidad de la estrategia de seguridad municipal.
Mientras se anuncian recursos millonarios para equipamiento, tecnología y fortalecimiento de los cuerpos de seguridad, la realidad que enfrentan los habitantes es muy distinta: la delincuencia continúa cobrando vidas y la seguridad parece llegar únicamente después de que los hechos ya ocurrieron.
El ataque contra la familia habría ocurrido en el marco de un presunto ajuste de cuentas relacionado con grupos criminales con actividad en la zona. Sujetos armados habrían irrumpido para perpetrar la agresión y posteriormente escapar, dejando una escena de muerte y consternación entre habitantes de este destino turístico.
El nuevo episodio criminal pone nuevamente bajo cuestionamiento la estrategia de seguridad de la administración de Estefanía Mercado. Porque una ciudad verdaderamente segura no se mide por el número de patrullas, cámaras, uniformes o millones de pesos anunciados, sino por su capacidad para evitar que las familias sean asesinadas.
Playa del Carmen es uno de los principales destinos turísticos del país y genera una enorme derrama económica; sin embargo, para sus habitantes y visitantes, los anuncios de inversiones pierden sentido cuando la violencia continúa ganando terreno.
La ejecución de una familia entera deja una pregunta sobre la mesa: ¿dónde está la seguridad que se ha pagado con tantos millones de pesos? La ciudadanía necesita resultados en las calles, prevención y capacidad para contener a los grupos criminales, no solamente operativos posteriores a las tragedias.
Mientras los recursos públicos destinados a seguridad siguen supuestamente creciendo, la delincuencia continúa demostrando que puede actuar con impunidad y que, hasta ahora, la estrategia oficial no ha logrado contenerla.


