REGRESA LA VIOLENCIA A SINALOA CON ROCHA MOYA COMO GOBERNADOR

 

  • Ocho personas fueron asesinadas en Navolato, Culiacán, Mazatlán, Escuinapa y Ahome durante el primer día del regreso del mandatario, cuyo retorno provocó un escándalo político y fue rechazado incluso dentro de Morena

 

Por Agencias SFAS/Culiacán.- El regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa, después de 112 días de licencia, comenzó entre asesinatos y una fuerte tormenta política. Ocho personas fueron privadas de la vida el viernes, justo cuando el morenista retomó el control del estado, en una jornada que dejó seis homicidios dolosos y dos feminicidios, de acuerdo con el reporte de la Fiscalía estatal.

 

La violencia se extendió por cinco municipios: en Navolato fue localizado un cuerpo en la desviación de la carretera Buenos Aires-San Pedro; en Culiacán fueron asesinadas cuatro personas, dos de ellas encontradas en la colonia Miguel Alemán y dos más en Infonavit Humaya; mientras que en Mazatlán fue localizado otro cuerpo sobre la maxipista Mazatlán-Culiacán. En Escuinapa, una mujer murió tras hechos violentos registrados en la colonia Centro, y en Ahome, otra mujer fue localizada sin vida en la sindicatura de Higuera de Zaragoza.

 

La reincorporación de Rocha no fue bien recibida ni por el Gobierno federal ni por la dirigencia de Morena, que se deslindaron de la decisión y señalaron que su regreso fue unilateral. El mandatario volvió además mientras Sinaloa continúa sumido en una grave crisis de seguridad, con asesinatos, desapariciones, privaciones de la libertad y robo de vehículos, lo que coloca nuevamente en el centro de la discusión la incapacidad de las autoridades para contener la violencia.

 

Sobre Rocha Moya pesa además una acusación de autoridades de Estados Unidos, que lo señalan de haber conspirado con Los Chapitos, facción del Cártel de Sinaloa, para facilitar operaciones criminales a cambio de sobornos y favores políticos. La acusación estadounidense contempla el tráfico de narcóticos hacia territorio de Estados Unidos. Su regreso, por tanto, ocurre entre ocho asesinatos, una crisis de inseguridad y un creciente aislamiento político, convirtiendo su retorno en uno de los episodios más polémicos de la política sinaloense reciente.