M. BRUNO, EMBLEMÁTICA CALLE DE VILLAHERMOSA

  • El colombiano fue defensor de la capital durante la segunda invasión norteamericana en 1847
  • Fue fusilado por órdenes del entonces presidente José Joaquín Herrera, por diferencias con el entonces gobernador Justo Santa Anna, que, en lugar de enfrentar a los invasores, huyó con los poderes a Tacotalpa

Por Agencias SFAS/Tabasco ha sido escenario de muchas batallas. México inicia en Tabasco. Pero Villahermosa también tiene su historia. Esa Ciudad antigua guarda su historia. Entre la calle Allende y Paseo Tabasco, está la calle M. Bruno, que perpetúa la memoria del ilustre colombiano coronel Miguel Bruno, defensor de la capital durante la segunda invasión norteamericana en 1847.

 El 16 de junio, hace 176 años, se presentó nuevamente frente a la  entonces San Juan Bautista una escuadra norteamericana, pero ahora con más armamento y barcos, y  nueva estrategia. Desembarcaron tropas en Acachapan y Colmena y atacaron por tierra y agua y nuevamente bombardearon, incendiaron y saquearon la ciudad, que en esta ocasión si fue tomada, por lo que los poderes debieron trasladarse de nuevo a Tacotalpa.

Los invasores permanecieron en la capital 35 días, hasta el 22 de julio de 1847 y se autonombró gobernador intervencionista Gershom J. Van Brut, hasta que ya no pudieron seguir resistiendo la guerra de guerrilla que comandaba el Miguel Bruno, y por segunda ocasión, fueron derrotados.

Durante esos 35 días, diariamente moría algún invasor, y en represalia, cada día incendiaban 10 casas de la capital.

En tanto que en el centro del país el ejército mexicano sufría derrota tras derrota, las armas tabasqueñas por segunda ocasión se cubrían de gloria.

Fue tomada la Ciudad de México y se consumó el despojo que sufrió el país, pero Tabasco permaneció libre y sin ser ocupado, gracias a la hidalguía de los habitantes.

El ilustre coronel Miguel Bruno Daza, antes había participado en la Batalla de Cerro Gordo, en las afueras de Xalapa, Veracruz, defendiendo el territorio nacional ante la invasión norteamericana,  tras la cual se trasladó a Tabasco, donde había formado familia, y encabezó la resistencia, defensa y finalmente la liberación de Villahermosa.

Después de la expulsión de los invasores, Miguel Bruno se asumió como comandante militar de Tabasco y tuvo serias diferencias con el gobernador Justo Santa Anna, el mismo que en lugar de enfrentar a los invasores había trasladado los poderes a Tacotalpa, diferencias que se agudizaron, y el Presidente José Joaquín Herrera nombró nuevo comandante militar al general guatemalteco  Manuel María Escobar, y ordenaron la  aprehensión, encarcelamiento, incomunicado y engrillado en un calabozo de Miguel Bruno, y juicio por demás injusto en que fue condenado a muerte.

Fue fusilado a un costado de la Plaza de Armas el 17 de noviembre de 1848, y su cadáver recogido por sus numerosos seguidores y llevado en un féretro de caoba a la iglesia de la Concepción cercana, ante la protesta generalizada, pues Bruno era considerado el patriota héroe vencedor de la invasión norteamericana.

Miguel Bruno vino muy niño a Tabasco con sus padres don Pedro Bruno y doña Carmen Daza, viviendo su niñez y juventud en el puerto de Frontera.

El nombre de este ilustre tabasqueño nacido en Colombia, que participó en la Batalla de Cerro Gordo, en la primera batalla de Tabasco de octubre 25 de 1846, dirigió la expulsión de los invasores norteamericanos en la segunda batalla de Tabasco de junio de 1847, merece que su nombre se inscriba con letras de oro en el Muro de Honor del Congreso del Estado.

Los villahermosinos piden a las autoridades estatales y municipales que la capital debería ser declarada TRES VECES HERÓICA por épica defensa de dos invasiones norteamericanas y una francesa, en que el territorio tabasqueño permaneció libre de la afrenta extranjera.

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