CHOQUE EN ALTA MAR: ESTADOS UNIDOS CAPTURA PETROLERO RUSO QUE HUYÓ DE VENEZUELA

 

  • La incautación del buque Marinera, tras una persecución de semanas, marca una escalada histórica en la confrontación entre Washington, Caracas y Moscú, tras la reciente captura del presidente Nicolás Maduro

Por Agencias SFAS/Washington, DC.- En un giro sin precedentes de la crisis hemisférica, las fuerzas armadas de Estados Unidos han logrado este miércoles la captura del petrolero Marinera, antes conocido como Bella 1, un buque vinculado a redes de transporte de petróleo venezolano que eludió un bloqueo marítimo cerca de Venezuela y se internó en el Atlántico Norte durante más de dos semanas para intentar escapar de la Guardia Costera estadounidense.

El navío, que había pintado una bandera rusa en su casco y cambiado de nombre para evadir sanciones, fue interceptado bajo una orden de un tribunal federal de Estados Unidos tras una extensa persecución en alta mar que involucró vigilancia continua y seguimiento por unidades navales.

La operación, que también incluyó la interceptación de un segundo petrolero en el Caribe, se enmarca en una campaña más amplia de Washington para cortar las rutas financieras y energéticas que sostienen al régimen venezolano, pocos días después de la controvertida captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, quien enfrenta ahora cargos en los Estados Unidos. Esta acción militar y de inteligencia no solo refuerza la aplicación de sanciones contra buques “sancionados e ilícitos”, sino que también constituye un choque directo con Moscú, que había enviado al menos un submarino y otros buques para escoltar al Marinera en el Atlántico, denunciando el abordaje estadounidense como una violación del derecho internacional.

 

El impacto de esta captura reverbera más allá de los mares: pone de manifiesto la fractura geopolítica entre Estados Unidos y Rusia, cuyas relaciones ya estaban tensas por el apoyo energético y militar mutuo con Caracas. La acción estadounidense, que se produce en un contexto donde el control del petróleo venezolano está en el centro de la disputa global entre potencias, podría redefinir alianzas y estrategias en América Latina y el mundo, intensificando aún más la inestabilidad regional en un momento crítico de la política internacional.