- Es el único mandatario extranjero con el privilegio de llegar a Estados Unidos con escolta presidencial de primer nivel; además, fueron cerradas varias vialidades para facilitar el paso de su caravana
Por Agencias SFAS/Washington, D.C.– El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, arribó este martes a Washington, D.C., para reunirse con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una visita marcada por un fuerte dispositivo de seguridad y por la controversia generada tras las declaraciones del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, quien semanas atrás planteó la posibilidad de impulsar acciones para detener al mandatario israelí en caso de que visitara esa ciudad.
La caravana de Netanyahu fue escoltada por el Servicio Secreto de Estados Unidos con un operativo reservado para jefes de Estado de máxima prioridad, incluyendo cierres temporales de autopistas y avenidas por motivos de seguridad.
La visita se produce después de que Donald Trump dejara claro que Benjamin Netanyahu «no será arrestado, de ninguna manera ni bajo ninguna circunstancia, mientras se encuentre en territorio estadounidense», rechazando cualquier intento de ejecutar la orden de arresto emitida por la Corte Penal Internacional.
Trump defendió a su aliado israelí al señalar que Estados Unidos no permitirá acciones contra un jefe de gobierno aliado durante su estancia oficial y cuestionó las posturas de quienes buscan procesarlo. Posteriormente, el propio alcalde Mamdani reconoció que la ciudad de Nueva York carece de facultades legales para detener al primer ministro israelí, aunque insistió en que el gobierno federal debería analizar el tema.
Durante su estancia en la capital estadounidense, Netanyahu sostendrá conversaciones con Trump sobre la situación en Medio Oriente, la estrategia frente a Irán, la seguridad regional y el fortalecimiento de la cooperación bilateral entre ambos países. La visita también busca reforzar la alianza entre Washington y Jerusalén tras los recientes acontecimientos militares en la región, en un contexto en el que Estados Unidos mantiene su respaldo político y estratégico a Israel pese a la presión internacional y a las críticas de diversos sectores.

