- Solo los restos aparecieron del político cercano al gobernador con licencia de Sinaloa, acusado por Estados Unidos de nexos con “Los Chapitos»
Por Agencias SFAS/Ciudad de México.- La Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) de Baja California Sur confirmó la identidad de Carlos Alberto Beltrán Olmeda, exoficial mayor del Ayuntamiento de Los Cabos y quien previamente se desempeñó como asesor político de Rubén Rocha Moya. Sus restos óseos fueron localizados el pasado 13 de julio en una fosa clandestina ubicada en una brecha de terracería que conduce a la colonia La Ballena, en San José del Cabo, luego de que permaneciera desaparecido desde finales de mayo.
La identificación se logró mediante estudios de genética forense y la confronta del perfil genético obtenido de la osamenta con la base de datos de muestras genéticas. De acuerdo con la PGJE, los restos fueron trasladados al Servicio Médico Forense para los análisis correspondientes, mientras que la Fiscalía Especializada en la Investigación del Delito de Desaparición Forzada de Personas y Desaparición Cometida por Particulares mantiene abiertas las investigaciones para esclarecer las circunstancias de su muerte y determinar quiénes fueron los responsables.
Beltrán Olmeda había dejado el cargo de Oficial Mayor del Ayuntamiento de Los Cabos a finales de mayo de 2026, tras presentar su renuncia por motivos personales. Antes de ocupar ese puesto desarrolló actividades de asesoría política en Sinaloa y Sonora, y reportes periodísticos lo ubican también como colaborador cercano de Rubén Rocha Moya. Su muerte ocurre además en medio de señalamientos que lo habían relacionado presuntamente con grupos delictivos, particularmente con “Los Chapitos”.
El caso adquiere una dimensión política por la situación que enfrenta actualmente Rocha Moya, quien solicitó licencia al cargo de gobernador de Sinaloa en medio de una acusación presentada por autoridades de Estados Unidos. La imputación estadounidense lo señala, junto con otros funcionarios y exfuncionarios, por colaborar con “Los Chapitos”, facción del Cártel de Sinaloa, mediante protección política y facilidades para sus operaciones de narcotráfico, a cambio de sobornos y apoyo político.

