Hace algún tiempo, elementos de la Fiscalía de Jorge Luis Llaven Abarca fueron quienes agredieron a estas mujeres en resistencia.
Estos policías chiapanecos ya cumplieron el año de plazo que les dio el gobernador para resolver los temas en materia de delincuencia que dejó la administración rutilista. Ahora deben retirarse y dejar de incendiar el estado y golpear a madres indefensas.
Por: Isaac Mendiola / SFAS / Tuxtla Gutiérrez, Chiapas — 23 de septiembre de 2026.
Cuando el diálogo se agota, viene la presión mediante la manifestación pacífica. Sin embargo, la autoridad se muestra insensible ante las críticas y las exigencias de mujeres que claman ayuda para localizar a sus hijos, aunque sea en panteones clandestinos o fosas comunes creadas por la misma delincuencia para desaparecer a nuestra juventud, todo bajo la mirada de autoridades corruptas y coludidas con los narcoterroristas que dominan el estado.
Un grupo de mujeres, desesperadas y cansadas del discurso mitómano de quien encabeza la seguridad ciudadana, Óscar Aparicio Avendaño, se manifestó frente a las instalaciones de esa dependencia. La respuesta fue el garrote.
El colectivo de madres buscadoras solo buscaba el apoyo de las autoridades, pero el secretario de Seguridad del Pueblo, Óscar Aparicio, el «Rambo», les respondió a toletazo limpio. «Ya basta, ya estuvo bueno», se escuchó decir a los Pakales, mientras desalojaban con violencia y gas lacrimógeno a las infortunadas madres.
La intolerancia de este secretario y su colusión con la delincuencia han rebasado a la ciudadanía, que exige su cese inmediato. Aparicio ya cumplió más de un año en el cargo, tiempo que el gobernador Eduardo Ramírez les dio para reencauzar al estado, hoy en manos de los cárteles. Sin embargo, la policía del pueblo y la Fiscalía de Jorge Luis Llaven Abarca parecen no dar resultados; al final, se dice que ambos están vinculados con la delincuencia.
Hace apenas dos años, este mismo colectivo de madres buscadoras fue agredido por policías de la capital chiapaneca durante otro plantón frente a la Fiscalía de Jorge Luis Llaven Abarca, otro pájaro con cuentas pendientes.

