- El feminicida en potencia, Ulises Grajales Niño, es un pájaro de cuentas al tener en su haber un historial delictivo y ser expresidiario por el delito de homicidio, es protegido por la directora del Colegio de Bachilleres, Viridiana Figueroa y por la Fiscalía de Jorge Luis Llaven
- Se dice que la víctima, quien quedó en coma, es gente de Oscar Aparicio Avendaño “El Rambo”, secretario de Seguridad del Pueblo
Por Agencias SFAS/Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.- La violencia contra una mujer vuelve a colocar en el ojo del huracán a un funcionario del Colegio de Bachilleres de Chiapas (COBACH). Ulises Alberto Grajales Niño, director de Vinculación del organismo, propinó brutal golpiza a su pareja, una funcionaria de la Secretaría de Seguridad del Pueblo, quien sufrió lesiones de extrema gravedad y requerido atención médica. Los señalamientos incluso apuntan a una posible tentativa de feminicidio, además de violencia familiar y despojo de sus pertenencias.
La víctima habría presentado lesiones en rostro, manos, espalda y otras partes del cuerpo; incluso se difundieron fotografías en redes sociales. Las versiones sostienen que Grajales Niño habría sacado por la fuerza a la mujer del domicilio que compartían y posteriormente vació la vivienda. La Fiscalía General del Estado confirmó que recibió una denuncia por hechos de violencia familiar en los que estaría involucrado un servidor público del COBACH, sin embargo hasta la fecha nada ha hecho y por el contrario, la dependencia a cargo de Jorge Luis Llaven Abarca, se ha convertido en cómplice para proteger al funcionario trogolita.
Pero el escándalo adquiere otra dimensión por el historial del funcionario. En junio de 2012, Grajales Niño fue detenido junto con uno de sus escoltas después del homicidio de Edgardo Hernández Corzo, militante del PAN en Villaflores. Según información publicada entonces, la Procuraduría General de Justicia de Chiapas lo señaló como probable responsable de homicidio calificado en grado de cómplice secundario. El material refiere la causa penal 182/CE39/2012. A pesar de aquel episodio, posteriormente recuperó su libertad y continuó dentro de la actividad política y pública.
Con el paso de los años, Grajales Niño llegó a ocupar cargos de responsabilidad hasta convertirse en director de Vinculación del COBACH, desde donde ha representado institucionalmente a la directora general, Viridiana Figueroa García, en actividades y convenios. Además, el Periódico Oficial de Chiapas documentó que en noviembre de 2018 se creó la Notaría Pública número 206, con residencia en Ixtacomitán, y se le expidió la patente como titular. Hoy, el mismo funcionario vuelve a ser señalado, ahora por un caso de violencia contra una mujer que ha llegado a plantear públicamente la hipótesis de tentativa de feminicidio.
La pregunta resulta inevitable: ¿cómo llegó un hombre con estos antecedentes a una posición directiva dentro de una institución educativa pública? ¿Quién revisó su expediente? ¿La directora Viridiana Figueroa conocía sus antecedentes? ¿Qué filtros aplicaron las autoridades antes de entregarle una responsabilidad de ese nivel?
Hasta la información referida en el material, no existía una orden de aprehensión pública ni una resolución judicial; una mujer denunció violencia y un funcionario público está señalado. Si el gobierno sostiene como bandera la “Cero Impunidad”, la investigación deberá llegar hasta las últimas consecuencias, sin influencias, padrinazgos ni cargos públicos que sirvan de escudo, como tal parece que esta ocurriendo en este caso.


