¡ESCALOFRIANTE! ¡DESPERTÓ DENTRO DE SU ATAÚD Y EN PLENO VELORIO!

Yuleidy volvió a dar señales de vida después de que su familia la creyera muerta; el asombro y el fervor religioso sacudieron a los presentes.

«¡Lázaro, ven fuera!» (Juan 11:43-44).

Por: Herlindo García / SFAS / Guatemala.—

¡El miedo se apoderó de los presentes! Algunos salieron despavoridos, otros quedaron paralizados por el asombro y hubo quienes elevaron sus plegarias al cielo. Lo que parecía una despedida definitiva se transformó en una escena de incredulidad, lágrimas y esperanza cuando Yuleidy Ixcotoyac volvió a dar señales de vida y se incorporó dentro de su propio ataúd.

El insólito episodio ocurrió en la aldea de El Jocote, municipio de Sacapulas, departamento de Quiché, Guatemala, donde familiares y allegados participaban en el velorio de la adolescente, a quien daban por fallecida desde varias horas antes.

¡DE PRONTO, SE MOVIÓ DENTRO DEL FÉRETRO!

De acuerdo con los reportes periodísticos, habían transcurrido alrededor de ocho horas desde que la familia creyó que la joven había muerto. Sin embargo, durante el velorio se produjeron movimientos que alertaron a los presentes y, ante la mirada atónita de quienes se encontraban en el lugar, Yuleidy reaccionó dentro del ataúd.

El desconcierto fue inmediato. El temor hizo que algunas personas buscaran alejarse de la escena, mientras sus familiares se acercaban para auxiliarla. La angustia de quienes la creían perdida dio paso a la esperanza de tenerla nuevamente con vida.

¿MILAGRO DIVINO O UN CASO QUE LA MEDICINA DEBE EXPLICAR?

Para los creyentes, un acontecimiento semejante puede interpretarse como una bendición del Todopoderoso, el dador de la vida. Otros, en cambio, esperan una explicación médica que permita comprender qué sucedió realmente.

Entre las posibilidades que suelen mencionarse en casos de aparente muerte se encuentran diversos trastornos y estados clínicos que requieren evaluación profesional. No obstante, hasta contar con un diagnóstico, no es posible afirmar que Yuleidy padeciera catalepsia ni atribuirle una causa médica específica.

El caso también deja una interrogante inquietante: ¿cómo pudo organizarse un velorio sin que antes se confirmara médicamente el fallecimiento de la adolescente?

¡LA FE SE ELEVÓ AL CIELO ENTRE LÁGRIMAS Y GRITOS DE ALEGRÍA!

Para quienes presenciaron la escena desde una perspectiva religiosa, la reacción de Yuleidy fue motivo de plegarias, agradecimiento y expresiones de júbilo. Hubo quienes encontraron en aquel momento una razón para proclamar su fe y dar gracias a Jehová, mientras la familia afrontaba la inesperada posibilidad de recuperar a su hija.

El relato inevitablemente evoca las palabras de Jesús ante la tumba de Lázaro: «¡Lázaro, ven fuera!», registradas en Juan 11:43-44.

Una cosa es cierta: lo que comenzó como una despedida terminó convertido en un episodio que estremeció a los presentes y abrió interrogantes sobre los límites entre la apariencia de muerte, el diagnóstico médico y las creencias religiosas.

¡Porque cuando la esperanza parecía haberse apagado, Yuleidy volvió a dar señales de vida! Aleluyaaa…

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