El alcalde de Ostoacán, Víctor Manuel López Jiménez, enmudeció ante el artero crimen que en lutó a todo su municipio.
La comunidad, enardecida y sin tener noticias de la menor mientras velaban a Miriam, se organizó con machetes y garrotes y salió a buscar a Ariadna. Cuatro días después la encontraron sin vida entre el monte, a muchos kilómetros de donde habían hallado a su abuelita.
Fue a Miriam Cruz Alpuche a quien encontraron primero, a la orilla de un río: desnuda, dentro de una bolsa y cubierta con piedras.
Este cobarde asesinato trae a la memoria el caso del ranchero Miguel Guillén, quien también fue hallado con un balazo en su rancho y cuyo crimen nunca se investigó. El yerno y su hija, los principales sospechosos, rápidamente se apoderaron de todo.
Por: Isaac Mendiola / SFAS/ Ostoacán, Chiapas; 23 de octubre de 2026.—
«Aquí hay gato encerrado», dicen quienes conocen este delicado caso. La fiscalía del estado debe de ir por él o ellos en caliente, sin protocolos innecesarios. Ariadna Scarlet Velázquez Cruz, de apenas 12 años, es el nombre de quien ahora descansa en paz y en los brazos de Jehová. Este caso ya resuena en todo el país y merece que sigamos exigiendo justicia por todos los medios.
La niña Ariadna y su abuelita Miriam salieron el pasado lunes hacia un rancho cercano para revisar una res, pero nadie volvió a saber de ellas. Familiares y vecinos comenzaron la búsqueda por todos los caminos, pero ya no las encontraron con vida.
La primera en ser hallada fue Miriam Cruz, en la ranchería Tanchichal, en condiciones atroces. La hiena o hienas asesinas la mataron, la desnudaron, la metieron dentro de una bolsa de plástico y la cubrieron con piedras.
Este hallazgo alarmó a familiares y vecinos. Mientras unos velaban a la abuela, otro grupo, armado con machetes y palos, salió en busca de la niña. Fue encontrada sin vida a varios kilómetros de donde apareció su abuelita.
El horrendo crimen mantiene indignada a la población, que clama justicia y no arreglos. Se invierten millones de pesos en seguridad, pero sin resultados. Tanto la policía municipal como la estatal, encargadas de prevenir el delito, brillan por su ausencia, dejando a la población a merced del crimen organizado.

