TORRES LLANES, DESPRECIADO POR EL PAN Y PRD; EL ALCALDE DE OTHÓN P. BLANCO (CHETUMAL) ES IGNORADO PARA SER POSTULADO A OTRO CARGO DE ELECCIÓN

 

Chetumal, QRoo.- Con las próximas elecciones a la vuelta de la esquina y sin invitación de ningún partido a participar como abanderado, el presidente municipal de Othón P. Blanco, Luis Torres Llanes, se revuelca en la desesperación al ver escaparse la posibilidad de convertirse en diputado federal o, en el último de los casos, reelegirse como máxima autoridad del municipio capitalino.

En busca de reflectores por todos los medios, el munícipe ha dedicado las últimas semanas a rendirle culto a la personalidad -a “su” personalidad-, primero a la espera de que Santa Claus respondiera a sus ambiciones, tras lo cual hizo lo propio con los Reyes Magos. Y no llega la llamada de algún “padrino”.

Y no es para menos, ya que, tras sacarse prácticamente la lotería hace dos años con la candidatura por la coalición PAN-PRD “Quintana Roo Une. Una nueva esperanza”, misma que impulsó la del gobernador Carlos Joaquín González, el hombre no ha hecho más que colgarse del presupuesto para hacer como que trabaja.

Sin embargo, los millonarios recursos que pasan por sus manos no se reflejan en servicios públicos tan necesarios en esta capital quintanarroense, a la que todos los políticos ofrecen las perlas de la Virgen al tomar posesión del cargo, tal y como fue el caso de aquel lejano 30 de septiembre del 2016, cuando Torres Llanes desalojó al PRI del palacio de la Álvaro Obregón.

Ante los representantes de los poderes Ejecutivo y Judicial, el ahora “huérfano” político, a quien han despreciado el PAN y el PRD, y no se diga su ex Partido Revolucionario Institucional, se comprometió a trabajar por la población, de la mano del gobernador Carlos Joaquín González, para lo cual dividió la atención ciudadana en cinco ejes para a sacar avante a OPB.

Reunidos poco después de la medianoche en el parque Renacimiento de Chetumal, los othonenses escucharon las palabras huecas del aún funcionario, que también se comprometió a trabajar con transparencia, por lo que aplicaría auditorías donde fuere necesario para fincar responsabilidades contra quien lo amerite y  ningún ex funcionario se burle.

Con todo, fiel a las costumbres del partido en el que militó toda su vida, hasta hoy sigue libre su antecesor, el priísta chetumaleño Eduardo Espinosa Abuxapqui, quien, al igual que el ex gobernador Roberto Borge, se cansó de saquear las arcas públicas, por su lado, en su infructuosa búsqueda de la gubernatura.

Y si de hablar de transparencia se trata, las empobrecidas y destrozadas calles de Chetumal son la principal muestra de la falta de cumplimiento de promeses, y de oficio político, así como de interés por mejorar la imagen urbana de una capital llena de baches y desfondes por doquier. Los escasos sectores beneficiados sólo recibieron una “manita de gato”.

Algo similar o peor ocurre con el tema de la inseguridad pública que, convertido en “talón de Aquiles” de todos los alcaldes que han desfilado por el Ayuntamiento, se ha magnificado con la actual administración, donde otra principal característica es la persecución del comercio en pequeño y del comercio informal, no así de las grandes empresas que están “controladas”.

Una columna del periodista Jesús Amador refleja a la perfección el “trabajo” de Torres Llanes: “La falta de resultados, principalmente en la nula reactivación económica, ha provocado que el presidente municipal de OPB pierda a pasos agigantados la popularidad alcanzada en las elecciones del 2016.

“A meses de saber si busca la reelección o una diputación federal, el alcalde capitalino debería auto evaluarse porque su administración está hundida en el descrédito y de manera constante es señalada por inoperante y burocrática”, afirma.

Pero además, debiera atender la creciente inconformidad del sector empresarial, que hasta hoy no vislumbra ninguna acción para reactivar la economía de la olvidada Chetumal, así como escuchar a los otros sectores, que critican el pésimo servicio de la recoja de basura, la atención innumerables de terrenos baldíos y la falta del transporte urbano.

Lo cierto es que la mayoría de los chetumaleños está indignada porque han sido pocas las cosas buenas de Luis Torres en menos de dos años de gobierno, y se resignan al comprobar que el famoso “cambio” sólo benefició a unos cuantos y no en la economía de la gente más necesitada.

¿Y sabe Usted qué es lo más curioso e indignante del caso? Que el funcionario cree haber cumplido, ya que, apenas en septiembre último, con ocasión de su primer informe, afirmó haber cumplido su compromiso de gobierno incluyente con atención directa y cercana, con la que “llegamos a trabajar, sanear las finanzas municipales, normalizar los servicios públicos, recuperar la seguridad y darle viabilidad a la gestión.”

Lo único cierto es que el alcalde capitalino cree que los othonenses se están chupando los dedos y que aún creen en los Reyes Magos…como él en su búsqueda del milagro de alguna candidatura.

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