+Denuncia haber sido objeto de amenazas, al igual que algunos de sus colaboradores para dejar de investigar irregularidades en algunas dependencias del Ayuntamiento
Por Luis A. CABAÑAS BASULTO/Cancún, QROO.- En lo que ha constituido un verdadero escándalo, pero costumbre generalizada en los gobiernos municipales, la incipiente administración de Mara Lezama Espinoza habría detectado y dado de baja a alrededor de 900 “aviadores” en las nóminas del Ayuntamiento de Benito Juárez, con lo que disminuirá ésta cerca del 15% entre sus 6 mil trabajadores.
A poco menos de dos meses de tomar posesión en relevo del verde-“ecologista” Remberto Estrada Barba, a quien de nada sirvió haber sido el alcalde más joven de Cancún, la ex periodista, que triunfó sorpresivamente de la mano de la coalición “Juntos haremos historia”, ha debido enfrentar una serie de imponderables.
La principal de éstas, como era de esperarse, se refiere al tema de inseguridad, donde la administración saliente no sólo demostró incapacidad, sino también una galopante corrupción en sus cuerpos policiacos, al grado tal que dejó como herencia más de 450 ejecuciones relacionadas con el crimen organizado y el narcotráfico.
Uno de los principales escándalos que enfrentó la joven política, que también se había registrado como aspirante al cargo para el trienio anterior, cuando renunció por supuestas amenazas nunca suficientemente aclaradas, ocurrió precisamente en la corporación municipal con el nombramiento de su titular, el cuestionado morelense Jesús Pérez Abarca, ex director de la policía de Cuernavaca.
Para ese efecto, Mara Lezama había anunciado el 21 de septiembre que un militar de la SEDENA sería quien dirigiría la Secretaría de Seguridad Pública en Benito Juárez, aunque no estaría definido el nombre porque había dos finalistas, pero que el día 25 saldría “humo blanco”.
Sin embargo, grande fue la sorpresa de los cancunenses cuando, tras que el gobernador nombró titular de la Secretaría estatal de Seguridad Pública al tijuanenses Jesús Alberto Capella Ibarra, de negro historial tras su paso por las corporaciones de Tijuana y Morelos, éste se encargó de colocar a su no menos cuestionado incondicional Pérez Abarca en Cancún. Algo similar hizo con sus amigos en Tulum y Cozumel.
Los agentes de Cancún también mostraron su inconformidad con el nuevo funcionario, a quien corrieron a empujones de la corporación, similar a lo que Pérez Abarca había sufrido en su anterior encargo en Cuernavaca, Morelos.
El caso es que Mara Lezama terminó por aceptar la imposición de Capella Ibarra, quien anunció una serie de medidas correctivas contra los policías inconformes, entre ellas alrededor de 24 despidos -otros 35 mandos medios y agentes están bajo investigación federal por delitos relacionados con delincuencia organizada-, aunque apenas el jueves último la alcaldesa informó sobre la desaparición de radios satelitales “Matra”.
Ante la posibilidad de que estos aparatos los hubieran vendido los agentes al crimen organizado, el Ayuntamiento se vio en la necesidad de suspender la señal de frecuencia que utilizada la corporación.
Aunado a lo anterior, la munícipe también enfrenta la aparición de un ejército de falsos inspectores que, a nombre de la Comuna, se ha dedicado a extorsionar a los empresarios, por lo que entregó nuevas credenciales a personal de las direcciones de Fiscalización, Comercio y Servicios en la Vía Pública e Ingresos Coordinados y Cobranza.
-No vamos a tolerar un ápice de corrupción. Entregamos credenciales para darles seguridad a los contribuyentes de que los inspectores que los visitan sean servidores públicos en el ejercicio de sus labores, afirmó.
Por si fuera poco, Mara Lezama dijo haber sido objeto de amenazas, al igual que algunos de sus colaboradores para dejar de investigar irregularidades en algunas dependencias, esto a 16 días de los policías protagonizaran la protesta y corrieron a Pérez Abarca, quien habría presentado una denuncia por los delitos de motín, sedición y contra el buen despacho de la administración pública.
En torno a las supuestas amenazas, la munícipe señaló que le llegan vía mensajes, en los que le piden dejar de investigar o de combatir la corrupción. Otro de los amenazados sería el director de Fiscalización, Armando Alberto Covarrubias Cortés, al igual que otros colaboradores.
Tras asegurar que se presentarán denuncias formales, Mara Lezama dijo que continuarían las investigaciones sobre irregularidades en el Ayuntamiento, ya que los señalamientos por corrupción han sido frecuentes en las distintas áreas de la Tesorería, particularmente Fiscalización, señalada como la “caja chica” de distintas administraciones, y Comercio en la Vía Pública.
La funcionaria no sólo enfrenta al enemigo de fuera, sino también de adentro, y mejor prueba de ello son las críticas de sus regidores, una de ellas que la Comuna pretende imponer un nuevo impuesto al hospedaje, el llamado “Derecho de Saneamiento”, que tendría un costo directo para el turista de 20 pesos por noche por habitación y aplicará a toda la industria del hospedaje de Cancún, resorts de la Zona Hotelera y los del centro de la ciudad.
Una de sus principales detractoras es la regidora Niurka Sáliva, esposa del ex alcalde del PRD, Gregorio Sánchez, quien afirmó en la administración de Mara Lezama reina la “ingobernabilidad y la improvisación”, por lo que le pidió renunciar si no puede regresarle la paz y tranquilidad a los cancunenses.
La concejal, quien compitió contra la alcaldesa por la presidencia municipal, denunció que la inseguridad ha ido en incremento en el primer mes del gobierno de la alcaldesa de extracción morenista, aunque en sus casi 40 días de gobierno han aumentado los asesinatos, secuestros y robos, sumado a una situación de “ingobernabilidad e improvisación”.
¿Será que después de la tempestad venga la calma? ¡O es el principio de otro trienio de sonados escándalos!




