¡NUEVA “RATONERA” EN EL CONGRESO DE QROO!

 +La actual legislatura es una verdadera decepción para el pueblo

 Por Luis A. CABAÑAS/SFAS/Chetumal, QRoo.- Con dos legislaturas que le heredaron al Poder Legislativo de Quintana Roo una severa desconfianza en sus representantes populares y una infructuosa demanda de investigación y castigo, la recién desempacada XVI Legislatura del Congreso del Estado se ha convertido en una verdadera decepción para el pueblo.

Conformada con una mayoría opositora que hacía esperar a la gente, ahora sí, una auténtica división de Poderes ante el Ejecutivo y el Judicial, el Legislativo, sin embargo sólo vino a  demostrar que, lamentablemente, no es sino más de lo mismo: La prolongación de una luna de miel.

ABIERTO DIVISIONISMO

Si bien los quintanarroenses iniciaron el sexenio con un falso “cambio” y castigaron en las urnas al falso Mesías político, de nada sirvió que apabullaran a éste con una lluvia de votos a favor de Morena, ya que desde semanas antes del inicio de la Legislatura se puso de manifiesto el abierto divisionismo entre las filas de la gente de López Obrador.

Pese a que una de las entonces más criticadas fue la XIV Legislatura que encabezó el priísta Pedro Flota Alcocer, al término de ésta, que a todas luces buscó “blindar” al ex gobernador Roberto Borge y proteger sus propias corruptelas, con la llegada de la XV Legislatura se esperó un  cambio que nunca llegó con el panista Eduardo Martínez Arcila.

EL REMEDIO RESULTÓ

PEOR QUE LA ENFERMEDAD

 

En efecto, el remedio resultó peor que la enfermedad, ya que éste “concluyó” su periodo, al menos al frente de la Coordinación, tan cuestionado como Pedro Flota, con la única diferencia de que su antecesor, sin ningún castigo, sólo se fue a la “banca”, desempleado, ante la caída del PRI y su jefe Roberto Borge.

Este no fue el caso de Martínez Arcila que, con una denuncia pendiente por el desvío de 100 millones de pesos por concepto de supuestos apoyos sociales, fue nuevamente apoyado por el PAN y el propio jefe del Ejecutivo para “reelegirse” como diputado, aunque sabedores de que nadie votaría por él, optaron por la vía plurinominal.

¿Su papel? Desestabilizar la XVI Legislatura, dividir a la mayoría de Morena y representar los intereses del gobierno como opositor ante los 15 diputados que expulsaron al PAN-PRD del poder en el Congreso. Sus propósitos, al menos hasta hoy, parecen ir viento en popa ante el desencanto de los quintanarroenses.

En efecto, Martínez Arcila buscaba -y sigue buscando- remover al presidente de la Junta de Coordinación Política, el morenista Edgar Gasca Arceo, para lo cual asesora a la diputada Reyna Durán Ovando y a su equipo legislativo, desde luego entre otros, en un intento de evitar a toda costa que aquél siga investigando y auditando las finanzas de la XV Legislatura.

DESVÍO DE RECURSOS

PARA AVIADORES

Entre las graves irregularidades del periodo del panista se incluye,  por principio de cuentas, el desvío de  recursos, “aviadores” y,
recientemente, como parte de los primeros resultados de las investigaciones, el hallazgo de un aparato de espionaje en la presidencia del Congreso, un micro transmisor de alta y baja frecuencia para escuchar llamadas telefónicas y conversaciones.

Martínez Arcila se daba vida de rey como jefe, a grado tal que, recién se detectó, contaba con una flotilla de 26 vehículos, entre éstos dos camionetas Suburban de uso exclusivo de la presidencia del Congreso. Los carros ya han sido rastreados y se revisan sus condiciones, ya que se pretende subastarlos a través del Servicio de Administración Tributaria para que los recursos se devuelvan a la ciudadanía mediante programas sociales.

Por si fuera poco, este oscuro personaje desvió cerca de 5 millones de pesos en 8 meses por el pago irregular de compensaciones al sueldo que se otorgaba discrecionalmente a 63 personas, amén de manipular la Ley Orgánica del Congreso, oculta casi 6 meses y alterada para un “blindaje” de impunidad, con candados para protegerse ante cualquier auditoría o investigación.

A todo esto, sin rumbo ni cabeza visible, la incipiente mayoría que llegó al Congreso vía Morena, Partido del Trabajo y Verde “Ecologista” para hacerse de las principales Comisiones, ha terminado por desintegrarse, en espera de que los cinco diputados morenistas de Reyna Durán y los cuatro de Gasca Arceo terminen por dirimir sus diferencias y fumar la pipa de la paz en su lucha por encabezar la Junta de Coordinación.

Con todo, la decepción de los quintanarroenses con la XVI Legislatura también alcanza a los demás partidos que, lejos de trabajar por quienes los convirtieron en representantes populares, parecen hacerlo para quien los “maicea”, según se puso de manifiesto desde el inicio de las comparecencias de funcionarios estatales para analizar el reciente Informe del Ejecutivo.

En efecto, la presencia del gabinete de gobierno se convirtió en una “pasarela” de funcionarios para la foto y el lucimiento personal, ya que, salvo contadas, muy honrosas excepciones, no existió verdadero cuestionamiento ni exigencias de diputados, que más parecían empleados del Poder Ejecutivo.

 

CAPELLA INSULTA A DIPUTADOS

Contra lo que se esperaba, el principal ejemplo fue la comparecencia del titular de Seguridad Pública, el tijuanense Jesús Alberto Capella Ibarra, el  funcionario más consentido del gobierno, quien se dio el lujo de regañar prácticamente a todos los diputados, pese a ser uno de los más cuestionados por los altos índices de inseguridad y evidente poderío del crimen organizado.

Y eso que la nueva “mayoría” del Congreso la conforman noveles legisladores, que durante tres años deberán debatir frente a una experimentada “minoría”, a  la que le sobran colmillos y tiene un jefe con toda la lana del mundo…, aunque se dice abandonado por López Obrador.

¡Pobre XVI Legislatura! ¡Pobres quintanarroenses!

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