+ Pone contra la pared al gobierno mexicano en el terreno internacional
+Guardia de elite cuida al depuesto mandatario boliviano
+En tanto, en Bolivia sigue el repudió contra Morales
Por Agencias SFAS/Ciudad de México.- Como nunca antes, el gobierno mexicano está dando todas las facilidades al depuesto presidente boliviano, Evo Morales, a quien México dio asilo político, para que enfrente al país con potencias como Estados Unidos y la Organización de Estados Americanos (OEA), que reveló el gran fraude electoral que realizó en el país andino para perpetuarse en el poder.
Desde México, donde es cuidado por un grupo de elite del ejército –que Obrador prometió desaparecer-, Morales utilizó territorio e inmueble mexicano para acusar a la OEA de no estar al servicio de los pueblos de Latinoamérica, sino de los intereses de Estados Unidos.
El ex mandatario también hizo un llamado al diálogo nacional en su país con una agenda abierta, y se dijo dispuesto, si el pueblo se lo pide, a volver y pacificar a su nación, sin embargo en Bolivia la situación se va normalizando, salvo algunas huestes del depuesto que aún no entienden la realidad realizan protestas en la zona productora de coca.
Morales, quien viaja en una lujosa camioneta blindada, es cuidado por orden del gobierno de la cuarta transformación por al menos diez elementos de seguridad de elite del ejército mexicano –se mueven también en camionetas de lujo y blindadas-, que López Obrador prometió desaparecer y que ahora que se les ve en activo, el expresidente Vicente Fox criticó fuertemente.
EL GASTO
Si Morales y su séquito de acompañantes hubiesen contratado un vuelo privado, habría tenido que invertir un millón 115 mil pesos más IVA, por al menos 24 horas que duró la travesía para sacarlo de Bolivia, lo cual claro ahora corrió a cargo del gobierno azteca al disponer de un avión de la Fuerza Armada.
Y para que no quede claro de las alianzas, el Instituto Nacional de Migración otorgó una visa humanitaria al ex presidente de Bolivia, Evo Morales, mientras miles de migrantes de otros países son repelidos por la Guardia Nacional en la frontera sur.


