- Una prueba de ello es José Antonio de la Vega Asmitia, a quien premió con la Secretaría de Gobierno, siendo un personaje empapado del estiércol y saqueo del gabinete nuñista
- Por otro lado, sostiene la podredumbre que encabeza la directora de la PEC, Julissa Riveroll Ochoa y el coordinador Regional, Federico García Lorca
- Así son los morenistas de hoy que se tapan con la misma cobija
Por Isaac Mendiola Z./Villahermosa, Tab.- Como una humillación a la comunidad médica, fue considerada la reacción déspota y autoritaria del gobernador ‘chafirete’ Adán Augusto López Hernández, al cesar al director del Hospital del Niño por supuestamente romper el protocolo en cuanto a la vacunación anticovid.
Sin investigar a fondo el antecedente, el mandatario dio instrucciones para la remoción del funcionario en cuestión, mientras que otras denuncias que se han realizado en ese tenor, como el caso de Tenosique, por mencionar uno, no se ha reaccionado de la misma manera, lo que, según se informó a SFAS, es posible que se trate de una vendetta de López Hernández.
Mientras eso ocurre, el gobernador y la Fiscalía General siguen solapando, como gusanos de la misma guayaba, al exmandatario Arturo Núñez Jiménez y su esposa Martha Lilia López Aguilera, así como a toda la ranfla de corruptos de esa administración, al dar largas a las investigaciones para que devuelvan lo robado.
Como todo truhan, se ha ido en contra de los peces pequeños, mientras al líder del cártel de los Núñez, no lo toca ni con el pétalo de una rosa, lo confirma la complicidad que hubo entre ellos, para antes de las elecciones, el gobierno operó a favor de Morena para que ganará las elecciones.
A cambio, a ratas del nuñizmo como José Antonio de la Vega Asmitia, primero lo hizo Secretario de Desarrollo Energético, y luego secretario de Gobierno, menospreciando a los verdaderos cuadros morenistas que se partieron el alma para formar al partido y luego en campaña.
Así también se encuentra el caso de protección a funcionarios corruptos, como el que brinda la directora de la Policía Estatal de Caminos, Julissa Riveroll Ochoa, a Federico García Lorca, encargado de la PEC regional, un ente que durante la administración nuñizta fue ampliamente protegido ya que en los diferentes municipios donde estuvo comisionado se dedicó a extorsionar a la ciudadanía y al personal bajo su mando, así como a la venta ilegal de vehículos, en especial motocicletas de las que aseguraba en los operativos y que bajo intimidación lograba que sus legítimos propietarios renunciaran a su posesión, según se documentó en medios.


