Prólogo. @AlbaniCordero:
Algunas personas se cuestionan y se creen indignas del amor de Dios… No se sienten lo suficientemente buenas. Y se preguntan: “¿Qué necesito para creer que Dios me ame tal cual soy?”. En realidad, no necesitas hacer nada porque Dios nos ama por lo que Él es, no por lo que somos nosotros… Te ama porque es amor. No tienes que hacer nada, solo creer. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.
Martes 19/01/2021. Martes II del Tiempo Ordinario. Ciclo B/Año Impar, en la Iglesia Católica. La mañana del lunes, 11 de enero de 2021, la Conferencia Episcopal Venezolana hizo pública la Exhortación Pastoral “ante la gravísima situación del país”, en ocasión de la CXV Asamblea Ordinaria Plenaria del Episcopado Venezolano, nos dice: “Afirman que aun cuando la Constitución de Venezuela dedica su capítulo 6 a los Derechos Humanos, “esos derechos humanos han sido desconocidos por sus propios autores”, y que “es notorio cómo se ha deteriorado la calidad de vida, educación, salud, y servicios básicos; padecemos una inflación indetenible y una devaluación que ha empobrecido a toda la población”. En tal sentido, se refieren al fenómeno migratorio señalando que “cuando los hijos de una nación deciden abandonar su país, es porque, asediados por la precariedad, han llegado a una situación límite en la que no les queda más camino que asumir el reto y el riesgo de enfrentar lo desconocido”.
(Marcos 2, 23-28). “Un sábado, Jesús iba caminando entre los sembrados, y sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar. Entonces los fariseos le preguntaron: “¿Por qué hacen tus discípulos algo que no está permitido hacer en sábado?”. Él les respondió: “¿No han leído acaso lo que hizo David una vez que tuvo necesidad y padecían hambre él y sus compañeros? Entró en la casa de Dios, en tiempos del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes sagrados, que sólo podían comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros”. Luego añadió Jesús: “El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado. Y el Hijo del hombre también es dueño del sábado”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
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Reflexión. Jesús en este evangelio nos enseña que nada de la creación está por encima del ser humano. Entonces, se daba más culto a los lugares y a las legislaciones que al amor a Dios y al prójimo. Ésta era la actitud de las autoridades políticas y religiosas de aquel tiempo, y también de éste. En este contexto, el Señor nos da los mandamientos más importantes: Amar a Dios y al prójimo, Mt. 22, 34-40. Y, al final, por oponerse al legalismo, fue crucificado. La ley existe para el bien del hombre, no al revés. En el día sábado, los discípulos pasan por las plantaciones y se abren camino arrancando espigas.
Gran parte de mi vida sacerdotal la dediqué a la causa y problemática de los presos. En una ocasión una señora me preguntó qué hacía un sacerdote en la cárcel. Le expliqué que la labor del capellán era celebrar la Santa Misa, dar catecismo como preparación para la Primera Comunión, amparar a los internos cuando se comete alguna injusticia…
-¿Una injusticia contra quién? -preguntó la señora.
-Contra ellos -respondí.
-Y cuando ellos cometen una injusticia contra nosotros -dijo la señora un tanto molesta-, ¿Quién nos defiende? ¿Por qué ayudarles? ¡Que se pudran en la cárcel! ¡Eso es lo que se merecen esos desgraciaos!
-Señora -intenté explicarle-, todo el mundo merece una oportunidad en la vida, ¿por qué no ayudarles?
La buena señora comenzó a despotricar de nuevo en contra de los presos. Que esos delincuentes habían hecho un daño irreparable al país; que la pena de muerte sería una buena solución para limpiar de una vez a la sociedad; que deberían dejarlos en la cárcel hasta que se pudrieran -así dijo la señora. Como si los presos no fueran personas sino mangos maduros a punto de pasarse. Por cierto, la señora era una buena católica pero estaba a años luz del amor misericordioso.
-¡A mi hijo -continuó la señora-, que por cierto es funcionario del gobierno, le robaron su lujoso carro último modelo y lo golpearon.
-¿Golpearon al carro? -pregunté.
-No, al carro no… ¡a mi hijo! ¡Esos sucios merecen la muerte! -me gritó!
-Mire, señora -le dije-, estoy de acuerdo con que en la cárcel hay personas que han hecho mucho daño. Han violado, matado, robado… Pero, óigame lo que le voy a decir: todos los presos juntos de todas las cárceles, no han hecho tanto daño a nuestro país como los dirigentes corruptos que gobiernan -¡me puso una cara!-. Yo susurré: “¡Pobre hombre!”.
-¡¿Pobre hombre quién?!… ¡¿El preso?!
-No Boquiabierta… No el preso. Pobre hombre su marido. Luego me enteré de que era viuda… ¡Ju! Toda viuda es sospechosa.
En el evangelio de hoy aprendí… Junto con uno de los documentos de la Conferencia Episcopal Venezolana: “Ante la dramática situación que afecta a todos, especialmente a los más pobres, hay dos actitudes: la conformista y resignada, de quienes quieren vivir de las dádivas, regalos y asistencialismo populista del gobierno y otra, la de quienes, conscientes de la gravedad de los problemas, buscan instaurar unas condiciones de verdad, justicia e inclusión, aún a riesgo del rechazo y la persecución”.
Pensamiento del día… Los fariseos preguntaron a Jesús: “¿Por qué tus discípulos comen de las espigas destinadas al templo?”. Jesús respondió: “Porque tienen hambre”. “¿Por qué el pueblo protesta al gobierno?”. Jesús respondería: “Porque quiere ser libre”. Sí… ¡¿Y qué?!
Tarea para la casa… La resignación es paralizante y en nada contribuye con el ser humano. Se trata de enamorarse de la libertad y del compromiso con la justicia. “¡Despierta y reacciona, es el momento!”, es el lema de la segunda visita de Juan Pablo II a Venezuela (1996) que resuena en esta hora aciaga de la vida nacional. “Despertar y reaccionar es percatarse de que el poder del pueblo supera cualquier otro poder” (CEV)…
@RicardoBulmez
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