EVANGELIO MEDITADO POR EL P. RICARDO BULMEZ (SACERDOTE VENEZOLANO)
FB: RicardoBulmez
Prólogo. @AlbaniCordero:🌹Dios siempre nos da una nueva oportunidad… Sus puertas siempre están abiertas para recibirnos, pues Él nos hizo humanos con valores y principios para aprender y enseñar… Volvamos a su casa confiados en su misericordia… otra vez. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.
Miércoles 27/01/2021. Miércoles III del Tiempo Ordinario. Ciclo B/Año Impar, en la Iglesia Católica. El interés de Jesús era el Amor. La religión es a la fe lo que la ropa es a nuestro cuerpo. La ropa es una añadidura importante, pero añadidura al fin. Lo fundamental es la piel, no el trapo con el que la cubres. La vestimenta no tiene ningún valor en sí, sino según quién lo use. Te recuerdo que en un velorio el mejor trajeado es el muerto. Resumiendo este punto, se puede decir que Jesús no era sastre sino dermatólogo. Ama y vístete como quieras.
(Marcos 4, 1-20). “En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago, y se reunió una muchedumbre tan grande, que Jesús tuvo que subir en una barca; ahí se sentó, mientras la gente estaba en tierra, junto a la orilla. Les estuvo enseñando muchas cosas con parábolas y les decía: “Escuchen. Salió el sembrador a sembrar. Cuando iba sembrando, unos granos cayeron en la vereda; vinieron los pájaros y se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso, donde apenas había tierra; como la tierra no era profunda, las plantas brotaron enseguida; pero cuando salió el sol, se quemaron, y por falta de raíz, se secaron. Otros granos cayeron entre espinas; las espinas crecieron, ahogaron las plantas y no las dejaron madurar. Finalmente, los otros granos cayeron en tierra buena; las plantas fueron brotando y creciendo y produjeron el treinta, el sesenta o el ciento por uno”. Y añadió Jesús: “El que tenga oídos para oír, que oiga”.
Cuando se quedaron solos, sus acompañantes y los Doce le preguntaron qué quería decir la parábola. Entonces Jesús les dijo: “A ustedes se les ha confiado el secreto del Reino de Dios; en cambio, a los que están fuera, todo les queda oscuro; así, por más que miren, no verán: por más que oigan, no entenderán; a menos que se conviertan y sean perdonados”.
Y les dijo a continuación: “Si no entienden esta parábola, ¿cómo van a comprender todas las demás? ‘El sembrador’ siembra la palabra. ‘Los granos de la vereda’ son aquellos en quienes se siembra la palabra, pero cuando la acaban de escuchar, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos.
‘Los que reciben la semilla en terreno pedregoso’, son los que, al escuchar la palabra, de momento la reciben con alegría; pero no tienen raíces, son inconstantes, y en cuanto surge un problema o una contrariedad por causa de la palabra, se dan por vencidos. ‘Los que reciben la semilla entre espinas’ son los que escuchan la palabra; pero por las preocupaciones de esta vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás, que los invade, ahogan la palabra y la hacen estéril. Por fin, ‘los que reciben la semilla en tierra buena’ son aquellos que escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha: unos, de treinta; otros, de sesenta; y otros, de ciento por uno”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
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Reflexión. . ¡Ajááá!… ¿Te quejaste el sábado pasado de que el evangelio era de flojos por presentarlo muy pequeño… ¡apenas dos versículos? Pues, hoy tienes uno pa´emprendedores… ¡veinte versículos!… Pa´que cierres esa boca… ¡Boquiabierta!
-Pero tampoco tanto… ¡Qué molleja!… ¡Tan largo!
¡Bueno!… Así es.
Nuevamente vemos a Jesús sentado en una barca enseñando a la multitud. Había mucha gente que lo escuchaba en la orilla de la playa. Marcos nos describe la forma sencilla y llana con la que enseñaba. Sabemos que el Nazareno no era una persona intelectual, académicamente hablando… era inteligente… mejor dicho, un sabio… “Más mejor”… era El Sabio. Por eso los judíos más que extrañarse, se asombraban de la forma en que hablaba e instruía. Juan dice: “Entonces los judíos se maravillaban, diciendo: ¿Cómo puede éste saber de letras sin haber estudiado?” (Jn. 7, 15).
El evangelio de hoy, tan bien y bonitamente explicado por el mismo Jesús, compara al Reino de Dios a un sembrador. Decíamos que Jesús no era un hombre intelectual, sino inteligente. Aquél se atiborra de ideas, éste se llena de vida. Por eso, habla tan sencillo y nos propone la Parábola del Sembrador y nos la explica muy bien. Esta comparación es muy bonita y profunda, como todas las parábolas. Léela despacio y la entenderás…
-¿Nos la vas a explicar?
-Léela despacio y la entenderás…
-Es que es muy larga…
-Léela despacio y la entenderás… ¡Boquiabierta!
-Entonces, ¿pa´qué te la echas de que sabes y no explicas esta parábola?
-Léela…
-Si yo hubiera sabido esto, mejor habría ido a mi parroquia y no estuviera perdiendo el tiempo contigo.
-Léela despacio…Boquiabierta. Sí, léela.
En el evangelio de hoy aprendí… A Jesús no le interesaba fundar una religión más, sino que los hombres se amaran los unos a los otros. Las religiones se distinguen por sus ritos y sus templos, para el creyente esto no pasa de ser gestos y espacios sagrados. La religión con su mensaje es como un puente para llegar al “otro lado de la orilla” que es el amor a Dios y al prójimo.
Pensamiento del día… Jesús no se había graduado de Doctor en Teología ni en Ciencias Bíblicas. Lo que conocía de Dios y de las Sagradas Escrituras lo había asimilado de su familia y de la sinagoga de su pueblo.
Tarea para la casa… Imagínate que tu alma es un gran terreno fértil en donde han lanzado muchas semillas con la promesa de sus respectivos frutos espirituales. Analiza en qué tramo de tu vida han caído: en la vereda, terreno pedregoso, entre espinas, en tierra buena. ¿Qué porcentaje estás produciendo? ¿el treinta? ¿sesenta? ¿el ciento por uno? Tú verás.
@RicardoBulmez
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