Evangelio del Jueves 11/02/2021, meditado por el Padre Ricardo Bulmez.
Prólogo. @AlbaniCordero:🌹Nunca digas con asombro “¡Todavía hay gente buena en este país!”. No es así, es: “Todavía hay gente mala en este país”. Porque la mayoría son buenos. Los malos y corruptos son contados. ¡Ya tenemos la bondad, sólo nos falta la alegría y el brillo en el rostro para sustentar las “Bodas de Caná” con la vida. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.
Jueves 11/02/2021. Nuestra Señora de Lourdes. Ciclo B, en la Iglesia Católica. ¿A quién no le gusta una celebración? A todos, y a la Virgen María también. Una fiesta es más divertida y entretenida que un velorio y, por supuesto, gusta más. Pero en éste afloran más los afectos que en el festejo; es curioso. El dolor une más que el placer. Conozco más amistades rotas que se reconciliaron en la muerte de un amigo común, que en una celebración por algún logro de ese amigo. Hay más relaciones enemistadas después de una festejo que de un sepelio. En una fiesta se consiguen amistades nuevas, pero en el velorio se pueden resucitar las perdidas. Así estamos hechos los humanos. Intentamos todo lo posible para acompañar al tío Pedro en su fallecimiento, pero casi nunca pudimos estar con él en sus muchos aniversarios de vida. Él cumplió una vez al año, durante ocho décadas. Y murió una sola vez… durante ese mismo tiempo.
(Juan 2, 1-11). “En aquel tiempo, hubo una boda en Caná de Galilea, a la cual asistió la madre de Jesús. Éste y sus discípulos también fueron invitados. Como llegara a faltar el vino, María le dijo a Jesús: “Ya no tienen vino”. Jesús le contestó: “Mujer, ¿qué podemos hacer tú y yo? Todavía no llega mi hora”. Pero ella dijo a los que servían: “Hagan lo que él les diga”. Había allí seis tinajas de piedra, de unos cien litros cada una, que servían para las purificaciones de los judíos. Jesús dijo a los que servían: “Llenen de agua esas tinajas”. Y las llenaron hasta el borde. Entonces les dijo: “Saquen ahora un poco y llévenselo al mayordomo”. Así lo hicieron, y en cuanto el mayordomo probó el agua convertida en vino, sin saber su procedencia, porque sólo los sirvientes la sabían, llamó al novio y le dijo: “Todo mundo sirve primero el vino mejor, y cuando los invitados ya han bebido bastante, se sirve el corriente. Tú, en cambio, has guardado el vino mejor hasta ahora”. Esto que hizo Jesús en Caná de Galilea fue la primera de sus señales milagrosas. Así mostró su gloria, y sus discípulos creyeron en él”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
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Reflexión. Jesús nos enseña que hay que vivir intensamente… de día o de noche; lo vemos en la orilla de la playa, en el monte, en la sinagoga y en el velorio de su amigo Lázaro a quien lloró. Y hoy en el evangelio de Juan, lo vemos con su mamá y sus discípulos en una festejo… Juan es el único evangelista que nos cuenta la historia donde María, la madre de Dios, asistió a una fiesta…
-¡¿María en una fiesta?!… ¿Y bailó?
-¡Ah!… Yo no sé, Boquiabierta. Por cierto, estuve un tiempo en una parroquia en donde había una vieja… ¡Perdon!… una dama… ¡Bueno!… una dama ya vieja, a quien yo nunca le caí bien. Esto es muy humano y por lo mismo, normal.
¡Bueno!… Predicaba yo sobre este capítulo dos de San Juan: “Hermanos, hoy vamos a hablar de la “Boda de Canadá”. En esa boda…
-¡Canadá no!… ¡Caná! -la dama interrumpió y me corrigió en un tono un tanto altanero. Yo sabía que me había equivocado, por aquello de la cacofonía. Pero insistí para a ver hasta donde llegaba esto. Y repetí:
-Canadá…
-¡Caná!… -precisó ella con firmeza.
-¡Canadá!… -ahí me mantuve.
Al cabo de unos minutos le pregunté: “¿Usted conoce Caná?”, me respondió: “¡No!”. Luego le hice otra pregunta: “¿Usted conoce Canadá?”, y dijo: “¡Tampoco!”. “Entonces, señora, ¿cuál es su problema?”. Hay personas que nos enredamos en ideas o en palabras y nos perdemos el paisaje completo. Y no me preguntes si esta anécdota es verdad o mentira. No te pierdas el paisaje completo porque ahí estamos tú y yo.
En el evangelio de hoy aprendí… María, en las Bodas de Caná viendo que el vino a mitad de la fiesta se acabó, le dijo a su hijo Jesús: “No tienen vino”. Pero Jesús quería desentenderse del apuro. Y, según Juan 2, diría a su madre algo así: “Y yo que tengo que ver con eso. Eso no es mi problema. Además yo no tengo ninguna licorería”. Pero María, que también tenía su carácter, asumió su papel de madre. Llamó a los mesoneros y les dijo: “Hagan lo que mi hijo dice”. Jesús mandó a traer seis tinajas de agua y las convirtió en vino. Y todos continuaron su fiesta… con buen vino. María en las Bodas de Caná nos enseña la segunda forma de amarla. Cuando nos dice: “Hagan lo que mi hijo dice”. Es decir, “Ama a Dios y… al prójimo como a ti mismo”.
Pensamiento del día… La Virgen María se apareció dieciocho veces a Bernadette Soubirous (1844-1879). Hoy la Iglesia católica la invoca como Nuestra Señora de Lourdes, patrona de los enfermos. Pero recordemos que la grandeza de María no está en que apareció, sino en que parió. Y nos dio al Salvador… porque el mundo se había quedado sin el vino del amor. “Hagan lo que mi hijo dice”.
Tarea para la casa… Todos somos y estamos enfermos, unos más que otros; pasajeros o crónicos. No existe un ser humano que se escape de algún padecimiento. Piensa en tu enfermedad y en los enfermos que están a tu alcance. Hoy juntos digamos a María, la de Lourdes, que ruegue por nosotros “Ahora” y en la “Hora”.. Y demos gracias por la vida “Ahora”… pues, la enfermedad no es muerte. La boda de la vida continúa.
@RicardoBulmez
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