Prólogo. @AlbaniCordero:
En el transitar de la vida, pasan cosas que turban tu corazón… Tu alma se agita y te apartas de Dios. ¿Cómo te encuentras ahora? ¿Hay algo que turbe tu vida? Te invito a creer en Jesús y a obedecer su mandato: “No se turbe tu corazón”, Juan 14. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.
Martes 16/02/2021. Martes VI del Tiempo Ordinario. Ciclo B, en la Iglesia Católica. Al pueblo se le ha olvidado que él es el dueño absoluto de la patria. Los gobernantes sólo son unos servidores públicos, no los dueños del país. Pero es curioso, las oficinas de los “servidores públicos” está lujosamente dotadas, mientras que las aulas de cualquier escuela humilde parecen corrales… Gran parte del pueblo rastrea mendrugos en la basura de la calle y en la oficial; y ellos compran en lujosos bodegones.
Nosotros como pueblo, pagamos al Presidente de la República, Ministros y a Gobernantes para que nos sirvan bien. Ellos son nuestros empleados, no los amos.
-¿Y si los empleados no sirven?
-Ponemos a otros… para eso somos los dueños.
(Marcos 8, 14-21). “En aquel tiempo, cuando los discípulos iban con Jesús en la barca, se dieron cuenta de que se les había olvidado llevar pan; sólo tenían uno. Jesús les hizo esta advertencia: “Fíjense bien y cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes”. Entonces ellos comentaban entre sí: “Es que no tenemos panes”. Dándose cuenta de ello, Jesús les dijo: “¿Porqué están comentando que no trajeron panes? ¿Todavía no entienden ni acaban de comprender? ¿Tan embotada está su mente? ¿Para qué tienen ustedes ojos, si no ven, y oídos, si no oyen? ¿No recuerdan cuántos canastos de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil hombres?”. Ellos le contestaron: “Doce”. Y añadió: “¿Y cuántos canastos de sobras recogieron cuando repartí siete panes entre cuatro mil?”. Le respondieron: “Siete”. Entonces él dijo: “¿Y todavía no acaban de comprender?”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
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Reflexión. El evangelio de hoy trata del enredo entre Jesús y sus seguidores; y muestra la “levadura o manipulación de los fariseos y de Herodes”. Es decir, la religión oficialista y el gobierno se habían infiltrado también en la mente de los discípulos, hasta el punto de que no fueron capaces de acoger la Buena Nueva. Históricamente, la religión y los gobiernos de turno, cada quien por su lado, manipulan al pueblo, pero cuando se juntan con su ideología deshonesta y perversa lo destruyen. Por eso Jesús insistía a su gente: “Fíjense bien y cuídense de la levadura de los fariseos y de la de su presidente”, es decir del gobierno de turno y de los que los siguen. Tengan cuidado. Pero ellos no entendían.
Lo más importante de este texto es el “vean”. Vean el amor de Dios que está por todas partes. Sobre todo ver que somos sus hijos. Esto lo sabemos, pero mientras no lo veamos en la vida no le daremos tanta importancia. Una cosa es saber y otra cosa, muy distinta, es ver. Muchos saben, pero no ven. Y otros ven sin saber. Los que saben sin ver, son los que llamamos intelectuales, o los ilustrados de este mundo. Y los que ven, sin saber nada, son los humildes de corazón o la gente sencilla, los sabios.
Como el que recibe una hacienda como herencia, ésta no cupo en el testamento. Aquí no se pudo escribir la experiencia de ver las inmensas llanuras, el sabor de los mangos de hilacha, de los plátanos dulces; ni las lluvias, convertidas en cascadas, que se transforman en un río humilde y caminante. En el documento tampoco entró el canto de los pajaritos, ni la miel de abeja. Porque la hacienda estaba en la vida. Y se percibía, y se vivía por los sentidos. La vida corre por el cuerpo y su contexto, como el agua por el cauce. Así es el amor de Dios, no cabe solamente en la mente, se sale fuera de ella, está en la vida. Él nos dejó dos testamentos: el Antiguo y su “hacienda” que es su amor, el Nuevo. El amor de Dios es vida… no letra.
Relacionando lo que refutó Jesús a sus discípulos desesperados, cuando se quedaron sin alimentos: “¿Por qué están agobiados por la falta de pan?”. Ayer fue de día, hoy es de noche pero la luz volverá. La enfermedad arrastra a la salud, no puede vivir sin ella, porque sería muerte… y ésta deja un recuerdo que es vida. Y la tristeza es la espalda de la alegría, que es el pecho en donde habita el corazón. Éramos un país lleno de abundancia de vida, hoy es un régimen en donde se imponen la esclavitud y la muerte… pero la vida señala muchos caminos y escogeremos el que queramos, no el que nos imponga cualquier dictadorzuelo. Y Jesus nos diría como a sus discípulos desesperados: “Esto está pasando… ¿Y todavía no acaban de comprender?”.
En el evangelio de hoy aprendí… La vida se vive, no se puede escribir ni en un cerebro electrónico. Ya San Juan, especialista en la hacienda del amor de Dios, nos lo decía: “Jesús hizo muchas otras cosas. Si se escribieran una por una, creo que no habría lugar en el mundo para tantos libros” (Juan 21, 25).
Pensamiento del día… Es imposible escribir todo el amor de Dios. Es en el mundo en donde se ve, se oye, se palpa, se olfatea y se gusta su presencia. Yo no estudié teología para tener fe ni para amar a Dios… sino para ser cura.
Tarea para la casa… Hoy, por unos minutos, con tus sentidos contempla y siente en donde está habitado, manifiesto y encarnado el Amor Divino. Es decir, en los cuatro reinos: Reino Mineral, Vegetal, Animal y el Reino de Dios en la humanidad. Por ejemplo, experimenta ese amor en la naturaleza y en tus semejantes. Y en cada acontecimiento di: “Gracias Señor”.
@RicardoBulmez
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