EVANGELIO MEDITADO POR EL P. RICARDO BULMEZ (SACERDOTE VENEZOLANO)

Evangelio del Viernes 19/02/2021, meditado por el Padre Ricardo Bulmez.

 

Prólogo. @AlbaniCordero:🌹“No te acuerdes de las cosas pasadas, ni traigas a la memoria las cosas antiguas”, Is. 43,18. Vivir en el pasado es como estar en un barco mirando siempre hacia la popa, olvidando el presente. Lo más lindo del amor es que te da paz. Por eso cuando te encuentras con el amor de Dios y lo vives sientes que no te falta nada, que estás completo(a),  pues Él es todo… Piénsalo: a la hora de la verdad es el único amor que no falla y que siempre está contigo. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.

 

Viernes 19/02/2021. Viernes después de Ceniza. Tiempo de Cuaresma. Ciclo B, en la Iglesia Católica. Y tiempo de lucha ante la profunda crisis humanitaria por causa de las ideologías dictatoriales que amenazan nuestra época. Todos los hombres han sido tentados, incitados a abandonar lo que un día se propusieron con mucho cariño y amor. Pero la tentación no sólo consiste en dejar el ideal de vida con el que uno se ilusionó, sino también en cambiarlo por otro ejemplar más apetecible pero insignificante y aplastante. Todos pasamos por esto. Por eso Jesús partiendo de su propia experiencia nos enseñó a pedir a Dios: “No me dejes caer en la tentación”, oraba porque también él fue tentado como todo humano.

 

(Mateo 9, 14-15). “En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras nosotros y los fariseos sí ayunamos?”. Jesús les respondió: “¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él está con ellos? Pero ya vendrán días en que les quitarán al esposo, y entonces sí ayunarán”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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Reflexión. Dios no quiere sacrificios sino misericordia. Todo maltrato o renuncia a cualquier placer no tiene sentido fuera del amor. Recordemos lo que decía Gandhi: “Si yo duermo en el suelo por dormir en el suelo, soy un masoquista; en cambio, si yo duermo en el suelo por darle mi lecho a un hermano más necesitado que yo, eso es amor”. Aquí está el gran sentido de todo ayuno o sacrificio.

Ésta es una costumbre muy antigua, practicada en casi todas las religiones. Jesús mismo ayunó durante cuarenta días (Mt. 4, 2). Pero no insiste con sus discípulos para que hagan lo mismo. Los deja a su albedrío, porque la libertad es más importante que todos los sacrificios. ¡Claro!, entendiendo que no hay libertad sin responsabilidad. Por eso, los discípulos de Juan Bautista y de los fariseos, que eran obligados a ayunar, querían saber por qué los discípulos del Maestro no son forzados a hacerlo. Me imagino que Jesús estaría claro de que lo impuesto produce todo lo contrario de lo que se espera. Misa obligada es ateísmo; el amor, en este mismo orden, es odio y la libertad impuesta es esclavitud. Y revolución con engaño es asquerosa y repulsiva. Y cruz sin amor se queda en sufrimiento, sin resurrección.

Ante la pregunta sobre el por qué sus discípulos no ayunan, la respuesta fue simple, clara y obvia; como cuando lo interrogaron sobre el por qué sus seguidores comían del alimento destinado a las ofrendas del templo, la contestación fue contundente: “Ellos comen porque tienen hambre… ¡Boquiabiertas!”. Ante el no ayunar respondió con una pregunta que no tiene respuesta, sino aceptación: “¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él está con ellos?”. Es decir, ¿cómo alguien va a estar triste si es tiempo de alegría?

Conozco a una persona muy devota… cuando hace la cola para comulgar, canta a todo pulmón: “Alabaré, alabaré, alabaré, alabaré”… Pero en cuanto se da cuenta de que alguien que no le cae bien está cerca de ella, deja de cantar y se coloca en el último lugar para no recibir el Cuerpo del Señor “al lado de ésa”. Entonces, reanuda su canto con entusiasmo: “Alabaré, alabaré, alabaré, alabaré. Alabaré a mi Señor”. Y no es capaz de descubrir que, con esa actitud de rechazo al otro, le sale este canto: “Yo odiaré, yo odiaré, yo odiaré, yo odiaré. Yo odiaré a mi Señor”.

Se cuenta de Napoleón Bonaparte… una vez tuvo un altercado con un duque. Un día iba Napoleón caminando por una calle y al cruzar una esquina se encontró de frente con su enemigo, uno de los dos tenía que apartarse para dar paso al otro. Se miraron durante unos segundos cara a cara, como se ven dos enemigos. Luego, el duque dijo de muy mal talante:

-¡Yo no le cedo mi acera a ningún imbécil! -Napoleón contestó: “Pues, yo sí… ¡Pase usted!”. Esta anécdota la leí en un almanaque que tengo por ahí… El que le corta la palabra y el trato a otro, no es malo, es un verdadero ignorante… un imbécil. El hombre sin amor no puede vivir plenamente.

 

En el evangelio de hoy aprendí… Ayuna en el odio y engorda en el amor. Esto es vivir en el Reino de Dios. No hay Eucaristía sin amor al prójimo.

-Esto suena un poco duro, ¿verdad?.

-Sí, Boquiabierta sí, un poco…

-¿No estarás exagerando?.

-Boquiabierta, más “exagera” San Pablo cuando dice: “El que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, se está comiendo y bebiendo su propia condenación”, 1Cor. 11, 27. ¡Ju!… ¡Toma tu tomate!

 

Pensamiento del día… El mejor ayuno es el amor a Dios y al prójimo. Quien no trata a otro no está ayunando porque se está hartando de rencores y resentimientos. No comas tantos rencores. Prefiero a alguien bailando, amando… a otro sacrificándose, odiando. “Lo que importa es amar”, como titula su libro Carlos Carreto.

 

Tarea para la casa… Hoy por tres veces, cuando veas algún prójimo y a la naturaleza, siente en tu corazón esto:

Gloria a Dios en el cielo,

y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos,

te bendecimos, te adoramos,

te glorificamos, te damos gracias…

@RicardoBulmez

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