EVANGELIO MEDITADO POR EL P. RICARDO BULMEZ (SACERDOTE VENEZOLANO)
@RicardoBulmez
Martes de la III Semana de Cuaresma. Ciclo B, en la Iglesia Católica. Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos en nuestro tiempo. Somos hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología.
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Prólogo. @AlbaniCordero:🌹La libertad es un don preciado… Apegarse a las personas, cosas o ideas, causa sufrimiento y te hacen esclavo. Llegaste al mundo sin nada y te irás sin nada. Disfruta y celebra tu libertad. Perdonar es libertad interior. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.
(Mateo 18, 21-35). “En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: “Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?”. Jesús le contestó: “No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete”. Entonces Jesús les dijo: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda. Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: ‘Págame lo que me debes’. El compañero se le arrodilló y le rogaba: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda.
Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ‘Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?’. Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía. Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes, si cada cual no perdona de corazón a su hermano”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
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Reflexión. El Evangelio de hoy habla del perdón. No es fácil, pues ciertas heridas siguen machucando el corazón. Hay personas que dicen: “Yo perdono pero no olvido”. No es malo recordar, lo triste es cuando ese recuerdo duele sin un aprendizaje. Jesús nos habla del perdón sin límites (Mt. 18, 21-22)… ¡Perdonar setenta veces siete! Pedro, que es el más osado de todos los apóstoles, pregunta: “¿Cuántas veces tengo que perdonar? ¿Hasta setenta veces siete?”. El número siete en la Biblia indica perfección. En este caso, era sinónimo de “siempre”. Jesús va más lejos. Elimina todo y cualquier límite posible para el perdón: “¡No te digo siete, sino setenta veces siete!”… O sea, ¡setenta veces siempre!…
-¡Qué molleja!… ¡¿Pa´qué preguntó Pedro?!… Hubiera dejado las cosas así. ¡Mi madre!… O sea, ¡tengo que perdonar una vez para siempre?
-No Boquiabierta, no una vez para siempre, sino cada vez que te ofendan hay que perdonar para siempre.
-¿Quién aguanta esto!… O sea que si alguien me dice boquiabierta, ¿tengo que perdonarlo?
-Sí Boquiabierta, así es.
No tratar es maltratar. Es el famoso pecado de omisión. Si yo omito un buen trato a alguien con quien debo relacionarme, lo estoy maltratando. Y también me maltrato a mí mismo. El perdón es algo más, es hacer que la otra persona crezca. Si yo no hago algo por esa persona no la estoy perdonando. Mas bien la estoy dejando que se hunda. Es más, el perdón es la mejor forma de amar. ¡Todavía más!, el perdón es la única forma de amar. ¡Y sigue más!, el perdón es el amor llevado al nivel de la excelencia.
Para que el amor sea efectivo debe haber confianza en la persona que yo perdono, de lo contrario quedaría en nada. Como dice la frase conocida: “Condena al pecado, no al pecador”. Confío en mi amigo como persona, no como chofer. Pues, él no sabe manejar. Y el perdón no lo va a convertir en un buen chofer, pero sí en mejor persona. El perdón salva, la resignación o aguante hunde. Destruye a quien sufre y al que ha soportado. El perdón salva a los dos. Yo no termino la relación con mi amigo, sí con su incompetencia de manejar. Ya no confío en él como chofer. Pero seguimos siendo amigos.
En el evangelio de hoy aprendí… El perdón, como el amor, empieza por uno mismo. En realidad no puedo amar si no me amo. Un “te amo”, es lo mismo que un “me amo”. Al perdonarte me siento bien. Y ese “mi estar bien” tú lo interpretas como que yo te amo. Al amarme a mí mismo, nunca te haré daño.
Pensamiento del día… Si yo no te perdono, estaré por mucho tiempo sufriéndome. Siempre habrá un motivo para pedir disculpas y otro para recibirlas. Para perdonar hay que comprender la ofensa. El perdón es más fácil vivirlo que explicarlo.
Tarea para la casa… Perdona de corazón a alguien concreto que te ha ofendido y… luego de palabra. Y, perdónate y pide perdón.
@RicardoBulmez
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