EVANGELIO MEDITADO POR EL P. RICARDO BULMEZ (SACERDOTE VENEZOLANO)

EVANGELIO MEDITADO POR EL P. RICARDO BULMEZ (SACERDOTE VENEZOLANO)
@RicardoBulmez
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Lunes de la IV Semana de Cuaresma. Ciclo B, en la Iglesia Católica. Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos en nuestro tiempo. Somos hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología.

Prólogo. @AlbaniCordero:🌹Cada día que amanece es como una hoja en blanco donde podemos escribir una nueva historia…es una nueva oportunidad que se nos regala para honrar y celebrar la vida. Como dice el gran Facundo: “Hoy es un nuevo día para empezar de nuevo…”.  Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.

 

(Juan 4, 43-54). “En aquel tiempo, Jesús salió de Samaria y se fue a Galilea. Jesús mismo había declarado que a ningún profeta se le honra en su propia patria. Cuando llegó, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que él había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían estado allí.

Volvió entonces a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había allí un funcionario real, que tenía un hijo enfermo en Cafarnaúm. Al oír éste que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue a verlo y le rogó que fuera a curar a su hijo, que se estaba muriendo. Jesús le dijo: “Si no ven ustedes signos y prodigios, no creen”. Pero el funcionario del rey insistió: “Señor, ven antes de que mi muchachito muera”. Jesús le contestó: “Vete, tu hijo ya está sano”. Aquel hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino.

Cuando iba llegando, sus criados le salieron al encuentro para decirle que su hijo ya estaba sano. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Le contestaron: “Ayer, a la una de la tarde, se le quitó la fiebre”. El padre reconoció que a esa misma hora Jesús le había dicho: “Tu hijo ya está sano”, y creyó con todos los de su casa. Éste fue el segundo signo que hizo Jesús al volver de Judea a Galilea”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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Reflexión. El funcionario del rey sólo creería si Jesús lo acompañara a su casa. En el fondo, es la actitud normal de todos nosotros. Queremos que cumpla todas nuestras peticiones y que las veamos. Y no nos damos cuenta de que nos falta fe. El hombre no se rinde e insiste: “Baja antes de que se muera mi hijo”. Al fin y al cabo, el padre del niño estaba cumpliendo lo que Jesús había repetido insistentemente: “Pidan y se les dará; llamen y se les abrirá”.

Rondaría yo por mis siete años de edad y todavía recuerdo a mi catequista María Luisa quien me enseñó algunas de las verdades esenciales de nuestra fe. Me castigaba mucho cada vez que me equivocaba. Una vez me preguntó: “¿Cuántas personas hay en Dios?”. Como un rayo y con mucho entusiasmo, respondí inmediatamente con seguridad: “¡Tres, maestra!”. Y en voz alta, añadí: “¡Padre, Hijo y Espíritu Santo, maestra!”, como debe ser. Mis compañeros me veían con envidia y las muchachas con admiración, como debe ser. Algo me decía que iba muy bien en mis respuestas. Acto seguido, mi catequista me lanzó una caterva de preguntas y todas se las agarré, todas. Seguidamente, me lanzó otra pregunta y la contesté enseguida con ímpetu, seguridad y en voz alta; como debe ser. Pero, no me di cuenta que era una conchita e’mango…

-¿Cuántos dioses hay? -ante esta pregunta resbalé…

-¡Tres dioses, maestra! -y caí.

-¡Muchacho boquiabierta! -me gritó-. ¡No son tres dioses! ¡Son tres personas en un solo Dios!

La catequista se me acercó, me dio un tremendo tirón en la oreja derecha, me la dejó retumbando y casi vi al diablo. Llorando y al mismo tiempo acariciándome la oreja, levanté el brazo en ademán de pegarle, pero no era para darle sino para defenderme; y ahí por poco me arranca la de la izquierda, y aquí sí vi al diablo completo. Es decir, mi catequista María Luisa, en lugar de mostrarme a Dios me enseñó al mismo demonio que era ella misma. Mis compañeros me veían y se reían, pero yo sabía que eso no era risa sino burla; esto no debe ser.

 

En el evangelio de hoy aprendí… El verdadero milagro de la fe es creer en la Palabra de Jesús. Aún sin ver (Jn 20, 29). Pues, en el camino de la fe nos encontramos palabras y silencios, con luces y sombras. Creer es que pase lo que pase el Señor está conmigo. Cuando el funcionario preguntó a qué hora había empezado la mejoría de su hijo. Le contestaron: “Ayer, a la una de la tarde”. A esa misma hora Jesús le había dicho: “Tu hijo ya está sano”, y creyó.

 

Pensamiento del día… Creemos más  en los resultados que en la esperanza… ¡frutos sí, aunque sean de plástico… semillas no. Es como comprar un colchón cómodo y dar vueltas en él, porque no tenemos sueños. Tener fe es tener sueños llenos de fantasías y pasiones… no un colchón estático.

 

Tarea para la casa… Hoy hazte esta pregunta: ¿A qué hora Jesús dijo “Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo?”. Es decir, contigo, tus padres, tu mundo… Ante este coronavirus que nos ataca, no nos quedemos en el colchón que vemos sino en el sueño que anhelamos. Todos estamos sanos. Nos falta fe.

@RicardoBulmez

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