EVANGELIO DEL JUEVES 15/04/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ
Jueves II de Pascua. Ciclo B/Año Impar, en la Iglesia Católica. Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos en nuestro tiempo. Somos hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología.
Prólogo. @AlbaniCordero:🌹Darse la libertad de pensar como uno no piensa, de vez en cuando, es conocer paisajes o rincones nuevos. Al fin y al cabo lo que tú llamas “mis pensamientos”, envueltos en ideas, no son tuyos. Tus sentimientos de libertad sí, vívelos… te pertenecen. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.
(Juan 3, 31-36). “El que viene de lo alto está por encima de todos; pero el que viene de la tierra pertenece a la tierra y habla de las cosas de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. Da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz. Aquel a quien Dios envió habla las palabras de Dios, porque Dios le ha concedido sin medida su Espíritu. El Padre ama a su Hijo y todo lo ha puesto en sus manos. El que cree en el Hijo tiene vida eterna. Pero el que es rebelde al Hijo no verá la vida, porque la cólera divina perdura en contra de él”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
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Reflexión. Juan, para ayudarnos a comprender mejor el evangelio, hoy nos comenta el alcance de las cosas que Jesús hizo y enseñó: “El que viene de lo alto está por encima de todos”. Lo que distingue al ser humano es la libertad. Ésta es una de las puertas principales para entrar al Templo de Dios, que somos nosotros. Sin libertad de pensamiento, no hay voluntad de expresión … ni paz social.
Durante un tiempo, mi mamá tuvo muchos pájaros enjaulados. Es lindo tener a los demás encerrados, cuando uno no valora la libertad para sí mismo. Porque todo esclavista es un esclavo. Todo el que pega recibe los mismos golpes que da… y en el mismo sitio. Si tú me pegas en mi cara con tu puño, yo te pego en tu puño con mi cara. Tus puños hacen daño, y mi cara también. Todo esclavista es un esclavo.
Desde mi niñez hasta ya entrada mi adultez me gustaban los pájaros enjaulados. Es decir, cuando el enjaulado era yo. Ver a esas aves detrás de unos alambres me producía una satisfacción morbosa. Pero cuando fui sintiendo el gozo que da la libertad, lo mismo quise para los pájaros. Pero, ¿quién se enfrentaba a mi mamá? Un día, tímidamente le dije:
-¿Por qué no sueltas los pájaros?
-¡¿Por qué?!… ¡¿Es que te estorban?! -me contestó socarronamente. Y, mejor, dejé las cosas así. Luego oí, que decía desde la cocina: “¡Esos pájaros no me los toca nadie!… ¡Ju!”.
El esclavo es el objeto de un dueño. El hombre libre se pertenece a sí mismo y a Dios su Padre. Por eso María, llena de amor y libertad, dijo: “He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra”, Lc. 1, 38. Y el Ángel se retiró dejándola con su libertad. Es como si María dijera: “He aquí a una mujer libre, sólo pertenezco a Dios”.
Pero, mi mamá estaba engañada -como todo dictador-. Ella creía que tenía a los pájaros enjaulados. Era el revés, ¡la tenían encerrada a ella! Como decía Cabral: “Pobrecito mi patrón que cree que el pobre soy yo”. Mi mamá no podía salir a ninguna parte, porque tenía “que echarle “comía” a las aves”.
Si los pájaros se hubieran dado cuenta de la fuerza y el poder que tenían, hubieran pensado que ellos eran los que encerraban a mi mamá, en lugar de ella a ellos. Como dijo Simone de Beauvoir: “El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos”. Hubiesen negociado su libertad, enfrentando a mi mamá: “Vete con tus hijos a la playa. Ábrenos las puertas de las jaulas. No te preocupes por nuestra comida. Nosotros sabemos en dónde hay. Es más, la comida que nosotros conseguimos es mejor que la que tú nos das”. ¡¿Oíste dictador de pacotilla!: “Vete con tus hijos, se libre tú también. Nos dejas la puerta abierta y cuando tú regreses, volveremos a las jaulas, ¡Ju!… ¡Yo te aviso, chirulí!”.
En el evangelio de hoy aprendí… Dios no tiene ni quiere esclavos ni esclavistas… Tiene hijos y quiere que todos seamos “iguales como hermanos”. Éste es el enunciado más bello después de “Dios me ama”. Lucha por la libertad que es más sabrosa que un pedazo de pan que oprime. Al pueblo no le llena una bolsa clap oficialista, sino los frutos que dan la libertad y la democracia.
Pensamiento del día… “Dios le ha concedido sin medida su Espíritu. El Padre ama a su Hijo y todo lo ha puesto en sus manos”, Jn. 3, 35. Estamos en manos de Dios… no de la esclavitud. Si quieres ser esclavo hazlo, pero del Amor… “del Señor”, como María.
Tarea para la casa… Hoy libérate de tres esclavistas que te someten y te dañan: una comida que estás consciente de que no te alimenta, una idea que te fanatiza y alguna relación humana que, sabes, te está hundiendo. Recuerda que un apego es un placer que hunde.
@RicardoBulmez
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