Miércoles III de Pascua. Ciclo B/Año Impar, en la Iglesia Católica. Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos en nuestro tiempo. Somos hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología.
Prólogo. @AlbaniCordero:🌹¿Quieres vivir plenamente? Todos los días, agradece a Dios por lo que te rodea… Cuenta tus bendiciones. Para San Pablo todo es gracia, aunque algo no te guste, allí hay un bien escondido y Dios no se equivoca. Todo es oportunidad. Él es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.
(Juan 6, 35-40). “En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed. Pero como ya les he dicho: me han visto y no creen. Todo aquel que me da el Padre viene hacia mí; y al que viene a mí yo no lo echaré fuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y la voluntad del que me envió es que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día. La voluntad de mi Padre consiste en que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y yo lo resucite en el último día”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
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Reflexión. En el diálogo con la gente sobre el pan del cielo, Jesús se refiere al mismo asunto: “Porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”. Aquí comienza la vida eterna, vida que es más fuerte que la muerte. Si estuviésemos verdaderamente dispuestos a hacer la voluntad del Padre, no tendríamos dificultad en reconocer al Padre presente en Jesús. Y esto es tener fe. Y pensar que yo de niño llegue a suponer que tener fe era sólo ir a misa para que los adultos nos vieran, y aparentar.
Para mí los dos grandes hombres, en riqueza espiritual, que tuvo el siglo XX fueron Juan XXIII y Mahatma Ghandi. Los dos son modelos de vida a seguir. Juan XXIII ya es santo. El “Papa Bueno”, lo llamaban, llenó a la iglesia de alegría y sencillez. Juan XXIII generó conflictos propios que da la osadía de ser libre.
Siendo Ángelo Roncalli un niño seminarista y futuro Papa, casi lo expulsaron por eso… por ser libre. Es decir, expresar lo que se siente, gritar lo que duele y divulgar lo que alegra. En la hora de la lectura espiritual, el rector comenzó a preguntar a los seminaristas cuál era la hora más feliz en el seminario.
-¡La hora del rosario, padre! -dijo uno.
-¡Para mí la hora del “Vía Crucis”, padre -saltó otro.
Y así todos querían contestar mejor que su antecesor, para aparentar ante la autoridad. Unos decían “¡Cuando rezo la Novena!”, “¡La Santa Misa!”, “¡La Meditación!”, “¡La Acción de Gracias, padre!”. El rector estaba sumamente complacido por las piadosas respuestas. Cuando tocó el turno a Ángelo Roncalli, futuro Juan XXIII… respondió al Rector a todo pulmón y con gran entusiasmo:
-Ángelo… ¿Cuál es la hora más feliz que pasas en el seminario?
-¡La hora de la comida, padre! -respondió Angelito.
Hubo un gran silencio en el salón y todos lo quedaron mirando, como sólo se observa a los ateos recalcitrantes. Casi lo botan por no tener fe. Yo no sé si Ángelo tenía fe o no en ese momento. Lo que sí sé decir es que le gustaba más la hora de la comida que la de la meditación. Pero, también sé, que Juan XXIII con el tiempo encontró más sentido en la hora de la Santa Misa que en cualquier otra.
Todo es un proceso de fe… todo es gracia… todo es presencia. También todo aburre, todo entusiasma. Como yo estaba aburrido escribiendo sobre este evangelio, y posiblemente tú leyéndolo, por eso me puse a escribir sobre el aburrimiento. Ahora vamos a continuar, con más entusiasmo, con nuestro evangelio que da sentido a nuestras vidas.
En el evangelio de hoy aprendí… Sabemos que Dios existe, y nos ama pero no creemos. Si tú no crees que alguien te ama, pues, no te ama… aunque lo sepas porque te lo dijo. No basta el conocimiento si no hay fe. Los venezolanos sabemos que este país es nuestro… pero no lo creemos y, ¡claro!, no actuamos en consecuencia: lo están depredando y no hacemos nada. Por eso, Jesús percibe la falta de fe y nos dice: “Ustedes me han visto y no creen”. ¡Señor, aumenta mi fe!
Pensamiento del día… En la vida no hay bloques de concreto, sino pedazos dinámicos que se juntan y se separan. Por eso, las casas duran más que los hogares. Porque están hechas con bloques de cemento, y éste no se muda… ahí está. La montaña no se repite, está ahí, la vida tampoco … ahí está.
Tarea para la casa… Enumera cinco bienes espirituales de los cuales tienes hambre y sed, de los que no estás saciado. Por ejemplo libertad, alegría, humildad, perdón, perseverancia en el amor. Y escucha estas palabras de Jesús: “Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed”.
@RicardoBulmez Padre Ricura.
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