EVANGELIO DEL SÁBADO 24/04/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

EVANGELIO DEL SÁBADO 24/04/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

 

Sábado III de Pascua. Ciclo B/Año Impar, en la Iglesia Católica. Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos en nuestro tiempo. Somos hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología.

Prólogo. @AlbaniCordero:🌹“En el principio fue el Verbo (la palabra) y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios”. (Jn. 1, 1). Usa las palabras como Él lo hizo: para construir, no destruir, levantar al caído, consolar al herido y llenar de esperanza al que la ha perdido. En tus palabras dulces y suaves se manifiesta la presencia del Señor. Él es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.

 

(Juan 6, 60-69). “En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús dijeron al oír sus palabras: “Este modo de hablar es intolerable, ¿quién puede admitir eso?”. Dándose cuenta Jesús de que sus discípulos murmuraban, les dijo: “¿Esto los escandaliza? ¿Qué sería si vieran al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da la vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida, y a pesar de esto, algunos de ustedes no creen”.

(En efecto, Jesús sabía desde el principio quienes no creían y quién lo habría de traicionar). Después añadió: “Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede”. Desde entonces, muchos de sus discípulos se echaron para atrás y ya no querían andar con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: “¿También ustedes quieren dejarme?”. Simón Pedro le respondió: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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Reflexión. Ante la crisis provocada por sus palabras y gestos, Jesús pregunta a los Doce: “¿También ustedes quieren dejarme?”. Pedro respondió: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”. Aún sin entender todo, este apóstol acepta a Jesús como Mesías y cree en él. Pedro y los otros apóstoles tenían una fe porfiada, porque para creer hay que llenarse de una gran dosis de terquedad… ¡Creo!.. ¡Y…!

-¡¿Y… qué?!

-¡Y punto!… Boquiabierta.

Sí, en la fe hay que ser tozudo… Como aquel hombre que en un negocio pide medio kilo de ese queso que tenían allí. El encargado le dice que eso no es queso, sino jabón en barra. El cliente insiste que le dé un cuarto de kilo de ese queso que tiene allí. El vendedor le explica, una y otra vez, que eso no es queso, que eso es detergente en pasta. Pero el comprador persiste en lo mismo. Ya no pudiendo convencerlo, el empleado le vende el medio kilo de eso que para él era jabón. Pero para su cliente era queso, y como tal le cobra.

Ya en su casa el hombre toma en sus manos lo que para él era queso, lo contempla fijamente y dice: “Parece jabón”. Luego, lo olfatea y comenta: “Huele a jabón”. Seguidamente, lo degusta y exclama: “Sabe a jabón… ¡pero es queso!”.

Una vez San Agustín cavilaba y reflexionaba sobre el Misterio de la Santísima Trinidad, paseando por la orilla de una playa. “¿Tres personas en un solo Dios? ¿Cómo es eso?”, se preguntaba el Obispo de Hipona. En esos razonamientos estaba cuando observó a un niño que, con sus manitas, hacía un hueco en la arena de la playa; recogía agua del mar con sus mismas manos y la echaba en el agujero que había hecho. Agustín se sonrió ante la ingenuidad del chiquillo.

-Niño, ¿qué haces? -preguntó.

-Señor -contestó el niño-, quiero meter todo el agua del océano en este huequito que estoy haciendo.

Agustín, riéndose por la ocurrencia y pretensión infantil, le dijo al niño: “Eso es imposible”. Dijo el niño: “Es más imposible lo que usted quiere hacer”.

-¡¿Qué?!… -preguntó curioso Agustín-. ¿Qué crees tú que quiero hacer yo?!

-Señor, es más fácil que yo llene este agujerito con toda el agua del mar, a que se meta todo el misterio de la Santísima Trinidad en esa mente tan chiquita que usted tiene -contestó el niño y desapareció.

En el evangelio de hoy aprendí… Creo que mi país, Venezuela, volverá a ser una gran nación. De los Israelitas esclavos, dice el NT.:    “La fe es seguridad de lo que se espera y prueba de lo que no se ve… Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados”, Heb. 11. Con la fe en alto, Venezuela pasará por ese mar rojo de la dictadura hacia la libertad. ¡Creo, Señor!… Pero aumenta mi fe.

Pensamiento del día… Así es la fe. Parece pan, sabe a pan, huele a pan, suena como rosca partida, ¡pero es el cuerpo de Cristo! Nuestra fe cristiana es un misterio, no podemos comprender muchas verdades. Se viven con aceptación o, de lo contrario, uno se desprende de ellas o se rebela.

Tarea para la casa… Reflexiona sobre las traiciones, ingratitudes, asperezas y desagradecimientos que has recibido de personas que amas. Y ahora, da la vuelta al plato, piensa en todos aquellos que sabes que te aman y que de alguna forma has traicionado u olvidado. Y escucha a Jesús: “¿También ustedes quieren dejarme?”. Y como Pedro, respóndele: “Señor, ¿a quién iremos?”.

@RicardoBulmez Padre Ricura.

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