Jueves VII de Pascua Ciclo B/Año Impar, en la Iglesia Católica. Y momento de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos en nuestro tiempo. Recordemos que somos hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología.
Prólogo. @AlbaniCordero:🌹Las personas que tienen más dificultades para amar, son aquéllas a las que les cuesta perdonar; una vez que lo hacen, se libera la fuerza del amor. El perdón más que un encuentro, es una decisión personal. Y en medio de ese encuentro… Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.
Jueves 20/05/2021. (Juan 17, 20-26). “En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre, no sólo te pido por mis discípulos, sino también por los que van a creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti somos uno, a fin de que sean uno en nosotros y el mundo crea que tú me has enviado.
Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno. Yo en ellos y tú en mí, para que su unidad sea perfecta y así el mundo conozca que tú me has enviado y que los amas, como me amas a mí.
Padre, quiero que donde yo esté, estén también conmigo los que me has dado, para que contemplen mi gloria, la que me diste, porque me has amado desde antes de la creación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido; pero yo sí te conozco y éstos han conocido que tú me enviaste. Yo les he dado a conocer tu nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que me amas esté en ellos y yo también en ellos”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
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Reflexión. Aquí aflora la gran preocupación de Jesús por la unión que debe existir en las comunidades. Unidad no significa uniformidad, sino permanecer en el amor, a pesar de todas las tensiones y conflictos. No se trata de estar juntos, sino unidos. No es que pensemos todos igual, sino que vayamos en una misma dirección hacia el Bien Común. Por esto, a través del amor entre las personas, las comunidades revelan al mundo el mensaje más profundo de Jesús. Como decían de los primeros cristianos: “¡Miren cómo se aman!”, Hechos, 4, 32-37.
Es trágica la división entre las tres religiones nacidas de Abrahán: judíos, cristianos y musulmanes. Pero, más nefasta es la división entre los cristianos que decimos que creemos en Jesús. Divididos, no merecemos credibilidad. El ecumenismo, que es la tendencia o movimiento que intenta la restauración de la unidad entre todas las iglesias cristianas, está en el centro de la última plegaria de Jesús. “Padre, que todos sean Uno para que el mundo crea”.
No cambies de religión, cambia tú. ¿Cuál es el chiste? Antes eras chismoso católico, ahora chismoso evangélico… o viceversa. La mejor religión es la tuya, la que practicas. Si dices que tu culto es verdadero, y no lo vives, entonces no lo es; porque tú no lo haces veraz. En consecuencia, esa religión sería mentira con un mentiroso a cuestas: tú. La verdadera es la que se vive. La vida que no se vive es muerte. Tú haces que tu religión sea verdadera, no al revés.
El Reino de Dios está dentro de ti. El rito es la expresión del Reino de Dios, pero no es el Reino. El culto es a la fe lo que el piano a la música o la tela a la piel. El instrumento es la expresión de la música. No te asomes a otra religión para cambiarte ni criticarla, sí para profundizar y embellecer la tuya. Si puedes progresar en tu religión, ¿pa’qué cambiar? Correrías el riesgo de quedarte sin la una y sin la otra.
En el evangelio de hoy aprendí… Comparo a las religiones como a un gran aeropuerto. Ahí llegan y parten muchas y distintas líneas aéreas. Pero, todas van a las alturas, al cielo, a donde todos queremos ir. Ve en tu nave, y desea buen viaje a los que van en aviones diferentes al tuyo… ¡Nos vemos en el Cielo! Que hoy en el templo de las calles sigamos dando pasos hacia la libertad. Que las dictaduras sigan dando saltos hacia atrás. “Ámense los unos a los otros mientras dure este hoy”, Heb. 3, 13.
Pensamiento del día… Jesús no quiere dejarnos solos. Pide a su Padre: “Quiero que donde yo esté, estén también conmigo los que me has dado, para que contemplen mi gloria”. El sueño de Jesús es que todos experimentemos la presencia de Dios en la convivencia de amor con las personas que tratamos…
Tarea para la casa… Hoy haz actos de unión: piensa en todos tus prójimos, háblales. Reza por la fraternidad de todas la religiones y por la paz del mundo. Y por nuestra fe, invoca la Plegaria Eucarística del Misal Romano: “Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y de la Sangre de Cristo”. En honor a María, escuchemos lo que ella nos dice, en las Bodas de Caná: “Hagan lo que mi hijo dice”, Juan 2, 5.
@RicardoBulmez Padre Ricura.
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