EVANGELIO DEL DOMINGO 23/05/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ
Domingo de Pentecostés; Ciclo B/Año Impar, en la Iglesia Católica. Y momento de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos en nuestro tiempo. Recordemos que somos hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología.
Prólogo. @AlbaniCordero:🌹El Espíritu Santo es la tercera persona de la Santísima Trinidad que nos conforta, consuela y da fortaleza para vivir en este mundo. Te invito a confiar en Él y a pedir su ayuda. «El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene”, Rom. 8, 26. ¡Qué bonito!Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.
Domingo 23/05/2021.(Juan 20, 19-23). “Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría. De nuevo les dijo Jesús: “La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo”. Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban al Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
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Reflexión. Hoy es Pentecostés, festividad que se celebra cincuenta días después de Pascua, la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles, la humanidad y el nacimiento de la Iglesia. El Espíritu Santo es el amor divino que brota entre el Padre y el Hijo y el cual forma la Tercera Persona de la Santísima Trinidad.
-Sí, el Espíritu Santo es el amor entre el Padre y el Hijo…
-O sea que cuando el Hijo le quiere decir a su Padre “¡Te amo, papá!”… Le dice, ¡¿te Espíritu Santo, papá?!
-Dejémoslo así… Boquiabierta… ¡¿Por qué no vas a ver si el gallo puso?!
…estamos ante el Misterio de la Santísima Trinidad… “Padre, Hijo y Espíritu Santo”. Insisto en el siguiente escrito que, aunque lo he presentado antes, hoy me parece oportuno recordarlo… A mis siete años de edad creí haber descifrado el Misterio de la Santísima Trinidad. Recuerdo a mi catequista María Luisa, me enseñó algunas de las verdades de nuestra fe. Me castigaba mucho cada vez que me equivocaba, y todavía sigo cometiendo errores. Hoy la recuerdo con cariño porque gracias a ella algo aprendí.
-¿Quién se sabe el Misterio de la Santísima Trinidad? -preguntó.
-¡Yo, maestra, yo, yo! -respondí levantando la mano. Por lo que vi, ninguno de los brutos y tapaos de mis compañeros se sabían la lección; pues, nadie, más que yo, la levantó.
Inmediatamente ella me preguntó: “¿Cuántas personas hay en Dios?”. Como un rayo y con mucho entusiasmo, respondí: “¡Tres, maestra!”, y en voz alta, añadí: “¡Padre, Hijo y Espíritu Santo, maestra!”… como debe ser. Mis compañeros me veían con envidia y las muchachas con admiración… como debe ser. Algo me decía que iba muy bien en mis respuestas. Acto seguido, mi catequista me lanzó una caterva de preguntas, pero se las agarré todas:
-¡¿Cuántas personas hay en Dios?!
-¡Tres personas, maestra! -contesté todo el interrogatorio con una facilidad increíble y sin titubear. Seguidamente, me lanzó otra pregunta. Pero, tarde me di cuenta que era una conchita e’mango…
-¿Cuántos dioses hay? -ante -ésta resbalé…
-¡Tres dioses, maestra! -… y caí.
-¡Muchacho boquiabierta! ¡No son tres dioses!… ¡Son tres personas en un solo Dios! -me gritó. Le respondí gruñón. Se me acercó, me dio un tremendo tirón en la oreja derecha, la dejó retumbando y casi vi el diablo. Llorando y al mismo tiempo acariciándome la oreja, levanté el brazo en ademán de pegarle, pero no era para darle sino para defenderme; y ahí por poco me arranca la izquierda, y aquí sí vi al diablo completo. Todos se reían. Me dio la impresión de que hasta Dios también se reía, pero no podía enfrentarme a Él porque eran tres personas contra una. Hoy siento que Dios no se burlaba de mí; más bien, se reía conmigo. Y todo aquél que se ríe contigo, en el fondo te está diciendo: “Te amo”… Y sentí la dulce presencia del Espíritu Santo.
En el Evangelio de hoy aprendí… La vida viene del amor, y el amor hace posible todos los demás dones. Por él recibimos todo de Dios. El Espíritu Santo es el amor que genera todos los dones divinos: la vida de la naturaleza y, principalmente, la vida de la gracia, que nos ha merecido nuestro Señor Jesucristo muriendo en la cruz.
Pensamiento del día… La vida de gracia nos llega por el Espíritu Santo. Por eso, Juan nos dio la mejor definición de Dios… “Dios es amor”. Una de las gracias que podemos pedirle hoy es que nos haga comprender cuáles son las cosas realmente valiosas de la vida y que nos revele y haga que conozcamos al Padre y al Hijo en su amor.
Tarea para la casa… Pide hoy al Espítitu Santo sus siete dones: Sabiduría, Entendimiento, Consejo, Conocimiento, Piedad, Fortaleza y el Temor de Dios. Y evoca a María llena de Gracia: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti”, Lc. 1, 35. Repasa cómo se reza el Santo Rosario, y los días coorespondientes en:
https://www.google.com.mx/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=&ved=2ahUKEwivh5nAtsLwAhULbq0KHYnVCWoQFjAAegQIAhAD&url=http%3A%2F%2Fwww.vatican.va%2Fspecial%2Frosary%2Fdocuments%2Fmisteri_sp.html&usg=AOvVaw1W6PwE76DDPjZ6Qoeocoya
@RicardoBulmez Padre Ricura.
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