EVANGELIO DEL DOMINGO 30/05/2021, MEDITADO POR EL SACERCOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

 

La Santísima Trinidad. Ciclo B/Año Impar, en la Iglesia Católica. Y momento de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos en nuestro tiempo. Recordemos que somos hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología.

Prólogo. @AlbaniCordero:🌹En el transitar de la vida, pasan cosas que turban tu corazón… Tu alma se agita y te apartas de Dios. ¿Cómo te encuentras ahora? ¿Hay algo que turbe tu vida? Te invito a creer en Jesús y a obedecer su mandato: «No se turbe tu corazón» Jn. 14, 1. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.

Domingo 30/05/2021. (Mateo 28, 16-20). “En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea y subieron al monte en el que Jesús los había citado. Al ver a Jesús, se postraron, aunque algunos titubeaban. Entonces, Jesús se acercó a ellos y les dijo: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo cuanto yo les he mandado; y sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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Reflexión. Este domingo celebramos la Santísima Trinidad. El testimonio de la caridad es sin duda en la vida eclesial el espejo más pulido para la evangelización y el terreno más idóneo para que cuando la semilla de la Palabra caiga, lleve fruto abundante. Ésta es la enseñanza cristiana que nos muestra que Jesucristo entró en la gloria con su cuerpo resucitado en presencia de once de sus apóstoles. Mateo nos ofrece las últimas palabras de Jesús. Son como un testamento en donde expresa su última voluntad para la comunidad, aquello que más le preocupaba: el mundo.

La ofensa es un trozo de pan duro que comemos cada día, ofendemos al hermano… queramos o no; con intención y sin ella. Posiblemente, en algunos casos, nuestro prójimo no se da cuenta de que lo estamos dañando pero nosotros sí. Por lo tanto, la paz y tranquilidad del perdón -etimológicamente “perdón” quiere decir “el don más grande”- beneficia siempre al ofensor, que es el que sabe que ha ofendido, aunque las piedras no hayan tocado a la víctima.

Se puede ofender de pensamiento y/o de palabra, en estos casos el ofendido puede no enterarse pero hubo ofensa, alguien salió dañado. El que peca sólo de pensamiento es como darse golpes fuertes contra una pared, se castiga a sí mismo y hace sufrir a los que lo aman; y el que hiere de palabras es como escupir hacia arriba y quedarse en el sitio, también se daña a sí mismo y al de al lado. Esta actitud reclama perdón porque hubo ofensa.

¿Cómo se sentirá una madre que ve a su hijo querido darse golpes contra una pared? El que se daña con pensamientos negativos: “No sirvo para nada”, “Hasta aquí llegué”, “Soy menos que los demás”, “Nadie me quiere”. Esta persona sufre y hace sufrir a los que lo quieren. Y el que ofende con palabras a los demás, también se daña a sí mismo. Igualmente se puede ofender con acciones, pero el protagonista no escapa del autocastigo al mismo tiempo que tortura al otro.

-Le di unos golpes a mi hermano.

-¿Por dónde le diste?

-Le pegué en la cara y en el estómago.

-¿Cuántos golpes te pegó él?

-Ninguno.

-¿Ninguno?… ¿Qué te pasó en las manos?

-Me las rompí cuando le di los golpes.

-¿Y dices que él no te pegó?… ¡Boquiabierta!

Si tú me das golpes en mi cara con tus puños, yo te pego en tus manos con mi cara; si me pegas en mi estómago, mi barriga también pega duro. El ofensor al mismo tiempo se ofende. El que pega recibe el mismo golpe que dio.

En el evangelio de hoy aprendí… Llenarse de paz significa decirme: “Voy a perdonarme a mí mismo; porque he llevado una vida de tortura por eso que alguien me hizo”. Solamente cuando uno mismo se limpia de tanto rencor puede darse el perdón de corazón. A lo mejor el ofensor ni siquiera se ha enterado del lavado que hice en mi alma, es más, posiblemente ni sabía que mi espíritu estaba sucio ni que tenía algo contra él; pero se dio el verdadero perdón. El mar perdona al pescador produciendo más peces y al marinero que se mete en sus lejanías.

Pensamiento del día… La aparición de Jesús causa espanto en los discípulos. Por eso, él se hace presente y nos deja con ellos el don más grande del Reino de Dios que es el alivio espiritual, y les da el su saludo más frecuente: “¡La paz esté con ustedes!” (Jn 14,27; 16,33; 20,19.21.26). La paz y el perdón tienen que ver con el amor. Por eso, Jesús no podía ascender al Cielo sin dejarnos ese gran don… el de la paz… ¡Venezolanos… ascendamos a la justicia y a la democracia con Jesús!

Tarea para la casa… (Gloriosos). Recuerda, esta semana intenta rezar mínimo un rosario a la Virgen, o los tres misterios. Hoy tocarían los cinco misterios gloriosos. Lentamente y los que puedas. Para eso repasa en: https://www.google.com.mx/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=&ved=2ahUKEwivh5nAtsLwAhULbq0KHYnVCWoQFjAAegQIAhAD&url=http%3A%2F%2Fwww.vatican.va%2Fspecial%2Frosary%2Fdocuments%2Fmisteri_sp.html&usg=AOvVaw1W6PwE76DDPjZ6Qoeocoya

@RicardoBulmez Padre Ricura.

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