EVANGELIO DEL DOMINGO 06/06/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ
El Cuerpo y la Sangre de Cristo. Ciclo B/Año Impar, en la Iglesia Católica. Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos en nuestro tiempo. Somos hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología. Porque… “Las ideologías terminan mal, no sirven”, Papa Francisco.
Prólogo. @AlbaniCordero:🌹Hoy, demos gracias a Dios por la vida, el amor, las flores, el aire, la alegría, el dolor y muy especialmente por la gente bella que un día compartió un trozo de su ser con nosotros… La vida es sorprendente y misteriosa… Y estamos vivos. ¡Gracias Dios por un día más…! Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.
Domingo 06/06/2021. (Marcos 14, 12-16.22-26). “El primer día de la fiesta de los panes Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le preguntaron a Jesús sus discípulos: “¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?”. Él les dijo a dos de ellos: “Vayan a la ciudad. Encontrarán a un hombre que lleva un cántaro de agua; síganlo y díganle al dueño de la casa en donde entre: ‘El Maestro manda preguntar: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?’. Él les enseñará una sala en el segundo piso, arreglada con divanes. Prepárennos allí la cena”. Los discípulos se fueron, llegaron a la ciudad, encontraron lo que Jesús les había dicho y prepararon la cena de Pascua. Mientras cenaban, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a sus discípulos, diciendo: “Tomen: esto es mi cuerpo”. Y tomando en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de gracias, se la dio; todos bebieron y les dijo: “Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, que se derrama por todos. Yo les aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios”. Después de cantar el himno, salieron hacia el monte de los Olivos”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
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Reflexión. Nuestra fe cristiana es un misterio, no podemos comprender muchas de sus verdades; se viven con aceptación o, de lo contrario, uno se rebela contra ellas. ¿Cómo es eso del Misterio de la Eucaristía?… ¡Tantos misterios!
Una vez San Agustín cavilaba y reflexionaba, sobre el Misterio de la Santísima Trinidad, paseando por la orilla de una playa. “¿Tres personas en un solo Dios? ¿Cómo es eso?”, se preguntaba. En esos razonamientos estaba cuando observó a un niño que, con sus manitas, hacía un hueco en la arena de la playa; recogía agua del mar con las mismas y la echaba en el agujero que había hecho.
-Niño, ¿qué haces? -preguntó Agustín.
-Señor -contestó el chiquillo-, quiero meter todo el agua del océano en este huequito que estoy haciendo.
Agustín de Hipona, riéndose por la ocurrencia y pretensión infantil, le dijo al niño: “¿Quieres meter todo el agua del mar en ese agujerito? Eso es imposible”. El niño le respondió que más imposible era lo que él quería hacer.
-¡¿Qué?!… -preguntó curioso Agustín-. ¿Qué crees tú qué quiero hacer?!
-Señor, es más fácil que yo meta todo el agua del mar en este agujerito; a que se meta todo el misterio de la Santísima Trinidad en esa mente tan chiquita que usted tiene -contestó el niño.
Para aceptar los misterios de Dios tenemos antes que llenarnos de fe, de la suave y dulce terquedad de la fe. Por la fe vemos los que los demás no ven con los sentidos.
Un buen hombre fue al mercado, y pidió medio kilo de queso que vio en el estante. El joven encargado le explicó que eso no era queso sino jabón en pasta.
-Mire -repitió el hombre-, yo quiero que me ponga medio kilo de queso de ése que está ahí
-Señor, ya le dije que eso no es queso; eso es jabón -dijo el muchacho.
“¡Eso es queso!”, insistió el hombre ya un tanto molesto. El encargado, ante la actitud agresiva del hombre, no tuvo más remedio que pesarle medio kilo de jabón. El hombre tomó su paquete y se marchó.
Cuando llegó a su casa lo destapó, lo miró y dijo: “Parece jabón”; luego, lo llevó a su nariz, lo olió y pensó: “Huele a jabón”. Enseguida tomó un pedazo, se lo llevó a la boca, lo gustó y se dijo:
-Sabe a jabón… ¡Pero es queso! -concluyó tercamente.
En el evangelio de hoy aprendí… La fe es cuestión de tener una buena dosis de sana terquedad. En la Eucaristía el pan sabe a pan y el vino a vino… ¡pero son el Cuerpo y la Sangre del Señor! Y punto… “Sea que comas, que bebas o que hagas cualquier otra cosa, hazlo todo para la gloria de Dios”, 1 Cor. 10,31.
Señor aumenta mi fe.
Pensamiento del día… Todos estamos llamados a la santidad, pero no todos al mismo servicio. San Pablo nos dice: “Les ruego que anden como es digno de la vocación con que fueron llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor.
Tarea para la casa… Hoy, piensa en el Misterio de la Eucaristía y rezas, con la misma tenacidad de los discípulos: “Creo Señor, pero aumenta me fe”.
rbulmez@gmail.com Padre Ricura.
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