EVANGELIO DEL SÁBADO 12/06/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

EVANGELIO DEL SÁBADO 12/06/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

 

El Corazón Inmaculado de María. Ciclo B/Año Impar, en la Iglesia Católica. Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos en nuestro tiempo. Somos hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología. Porque… “Las ideologías terminan mal, no sirven”, Papa Francisco.

Prólogo. @AlbaniCordero: 🌹 Si quieres tener un gran corazón, no pidas sólo para ti ni para los tuyos, pide por todos. No desees sólo por tu hijo, sino más bien por todos los hijos del mundo. No reces sólo por tu madre, sí por todas las madres. La palabra “todos” es sagrada. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.

 

Sábado 12/06/2021. (Lucas 2, 41-51). “Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén para las festividades de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, fueron a la fiesta, según la costumbre. Pasados aquellos días, se volvieron, pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo supieran. Creyendo que iba en la caravana, hicieron un día de camino; entonces lo buscaron, y al no encontrarlo, regresaron a Jerusalén en su busca.

Al tercer día lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que lo oían se admiraban de su inteligencia y de sus respuestas. Al verlo, sus padres se quedaron atónitos y su madre le dijo: “Hijo mío, ¿por qué te has portado así con nosotros? Tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia”. Él les respondió: “¿Por qué me andaban buscando? ¿No sabían que debo ocuparme en las cosas de mi Padre?”. Ellos no entendieron la respuesta que les dio. Entonces volvió con ellos a Nazaret y siguió sujeto a su autoridad. Su madre conservaba en su corazón todas aquellas cosas”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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Reflexión. “Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén para las festividades de la Pascua”. A nosotros nos queda ponernos en camino y unirnos a la caravana. Y en ese caminar buscar a Jesús que se nos ha perdido. Lo que a uno se le pierde se busca de dos formas. Con una búsqueda esmerada, repetida, atenta, como quien pasa revista completa de algo, y la otra es la que indica la averiguación de lo que se ha perdido y que se quiere encontrar. La angustia que prueba a María nace precisamente de la separación, de la ausencia, de la lejanía de Jesús.

El buen ejemplo que un padre da a un hijo es la mejor y única forma de educar, como corre el dicho: “Las palabras conmueven, pero los ejemplos arrastran”. Si mi papá es un borracho, fácilmente puedo ser un alcohólico o todo lo contrario: tendré pánico al licor. Sin embargo, un día puedo deshacerme de sus enseñanzas; puedo desaprender. No tengo por qué estar atado a ellas toda mi vida, a menos que quiera hacerlo.

El ser humano tiene varias etapas. Antes de los doce años el centro de su vida son sus padres; para él el mejor hombre del mundo es su papá, de alguna forma se dice: “Mi papá es bueno; mi papá tiene fuerza, tiene duros los músculos”. Pero después de los doce, concluye con razón: “El vecino tiene más fuerza que mi papá”.

En la etapa de la adolescencia el niño se siente incomprendido y decepcionado de sus padres. Tiene la impresión de que están en su contra. Después de los veinte años, piensa: “mi papá no tiene razón en casi nada. Ahora tengo los suficientes argumentos para enfrentarme a él, lo puedo hacer y de hecho lo hago. Es más, mi papá se ha quedado más pequeño que yo: intelectual y físicamente”. Después de los treinta años: “Puedo vivir sin él; ya no me hace falta para nada porque ya yo soy papá”. Y con el tiempo… “¡Cuanta falta me hacen mis padres!”.

En el evangelio de hoy aprendí… A la larga los padres no influyen significativamente sobre los hijos, cada uno de ellos toma sus propias decisiones. Mi padre me puede enseñar a tomar licor, pero de mí depende “seguir aprendiendo”. Y es más importante y decisivo aprender que enseñar, porque cualquiera puede enseñar pero sólo tú aprendes. ¡Con qué facilidad responsabilizamos a los padres de nuestros propios actos! “¿Por qué me buscan? ¿No sabían que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?”, dice Jesús… “¡Déjenme volar!”.

Pensamiento del día… Somos víctimas -imperfectos-, hijos de víctimas -nuestros padres también imperfectos-. Somos víctimas, hijos de víctimas… no de victimarios. Somos frutos de amor, equivocación, pasión, violencia, engaño… pero en todos actitudes estuvo presente Dios… Misterio de toda vida. ¡Nací! “Honra a tu padre y a tu madre”… a los que te engendraron…

-¡Pero es que mi papá!…

-“Honra a tu padre y a tu madre”… Boquiabierta.

¡Pero es que mi mamá!…

-“Honra a tu padre y a tu madre”… Boquiabierta.

-¡Pero es que mi papá y mamá!… ¡Ya, Boquiabierta, ya!… Estás vivo.

Tarea para la casa… Piensa en tus padres, los conociste o no, vivos o no… y hónralos. También, María y José, nos enseñan cómo tratar a un hijo rebelde y ella “conservaba en su corazón todas aquellas cosas”.… y Jesús nos indica que los hijos son para volar, no para quedarse en el nido.

rbulmez@gmail.com Padre Ricura.

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