EVANGELIO DEL VIERNES 25/06/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

EVANGELIO DEL VIERNES 25/06/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

 

Viernes de la XII semana del Tiempo Ordinario. Ciclo B/Año Impar, en la Iglesia Católica. Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos en nuestro tiempo. Somos hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología. Porque… “Las ideologías terminan mal, no sirven”, Papa Francisco.

Prólogo. @AlbaniCordero:🌹Entonces ustedes me invocarán, y vendrán a suplicarme, y yo los escucharé», Jr. 29, 12. Uno de los grandes males de nuestro tiempo es que no nos escuchamos… Y la gente agradece cuando la escuchas como lo haría el Señor. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.

 

Viernes 25/06/2021. (Mateo 8, 1-4). “En aquel tiempo, cuando Jesús bajó de la montaña, lo iba siguiendo una gran multitud. De pronto se le acercó un leproso, se postró ante él y le dijo: “Señor, si quieres, puedes curarme”. Jesús extendió la mano y lo tocó, diciéndole: “Sí quiero, queda curado”. Inmediatamente quedó limpio de la lepra. Jesús le dijo: “No le vayas a contar esto a nadie. Pero ve ahora a presentarte al sacerdote y lleva la ofrenda prescrita por Moisés para probar tu curación”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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Reflexión. En el evangelio de hoy, el leproso se acerca a Jesús y le dice, que si quiere, que lo cure. No toda enfermedad es causada por el deterioro de la biología, por traumatismos o por lo crónico. Éste era un excluido de la política, la economía, la sociedad y la religión. Es decir, los beneficios de estas instituciones no llegaban a él. Era un excluido… un maldito. Quien lo tocara también quedaba impuro y, por lo tanto, también separado. Automáticamente pasaba a ser un preso político, terrorista y víctima de cualquier soldado o policía enviado por el gobierno.

El encuentro con el leproso se debió a una buena comunicación humana: una buena “pro” y una buena “res”… una buena “pro-puesta” y una buena “res-puesta”… Propuesta: “Señor, si quieres, puedes curarme”. Respuesta: “Sí, quiero, queda curado”. Con un resultado, Jesús le dijo: “No le vayas a contar esto a nadie”… “No sapees, ¡sapo!”. Si crecemos en la comunicación humana, casi todos los conflictos interpersonales se solucionan o se atenúan. Y si no, al menos no se complican más. Muchas veces usamos formas de comunicarnos que se convierten en alejamientos, y nos apartan del otro.

Una vía de comunicación es para acercarnos a la otra parte distante. Una carretera, por ejemplo, es para unir por lo menos dos lugares. Si el camino tiene muchos baches ese unión no será placentera. Así son las palabras que usamos en la comunicación. Se pueden convertir en unas autopistas o en caminos de animales.

Muchas veces encontramos piedras de tranca en nuestra relaciones. Por ejemplo, “Quiero hablar contigo”. Esta frase dicha a alguna persona que ha cometido algún error, o algo por el estilo, causa preocupación, temor, alejamiento y autodefensa. Cuando un empleado está cometiendo errores y el jefe le dice: “¡Quiero hablar con usted!”. Aunque el jefe hable, posiblemente el empleado no lo escuche. Se defiende.

Porque la frase “quiero hablar contigo” o “tenemos que hablar”, en un contexto de debilidad humana, significa lo mismo que “¡quiero regañarte!”, “¡te voy a reclamar!”, “¡otra vez estás en lo mismo!”, “¡hasta cuando tenemos que soportarte!”. Es entonces cuando la lengua se convierte en un arma para herir. Y toda herida duele. Y si el arañazo se hace con un arma, no cura y puede matar.

¡Que distinto es cuando uno escucha! En vez de decir “quiero hablar contigo”, ¿por qué no decir, “quiero escucharte?”, “¿cuando nos reunimos?”, “vamos a tomarnos un café”. “¿Quisieras decirme algo?”. Este estilo cuando queremos reclamar algo a alguien, significa lo mismo que “quisiera hacer algo por ti”, “No quiero reprocharte nada, sino que crezcas”, “se que vas a salir de esto que te preocupa o aqueja”.

Que tu palabra vuelva a ti más limpia, después de salir de mí. Sin embargo, si a ti te funciona mejor “quiero hablar contigo”, en vez de “quiero escucharte”, entonces, olvida lo que has leído. Pero antes de olvidar, pregúntate si también funciona para el otro. Porque la comunicación no existe sin “el otro”.

En el evangelio de hoy aprendí… Todo el que excluye, se excluye. Por esto, los leprosos debían ser alejados (Lv. 13, 45-46). Pero, este leproso que hoy nos ocupa tiene mucho valor. Desobedeció las normas del poder político y religioso y así pudo hablar con Jesús. Es decir, puso en práctica al artículo 350 de la Constitución del Pueblo Venezolano: ¡Desobediencia Civil! Y, si hace falta, religiosa. Ninguna ley esta por encima del mandato del Hijo del Hombre.

Pensamiento del día… Pregunta si alguien quiere escuchar tus puntos de vista, no los impongas. ¡Ahhh!… y no sapees o denuncies al que se reúne con el excluido. La libertad no se impone ni se mendiga… ¡Se conquista! Dios, no obliga a nadie… invita: “Felices los invitados a este banquete!”.

Tarea para la casa… El gritar, o hablar fuerte y firme, se debe hacer en tres momentos: para dar ayuda, pedirla y para formar o educar que es pensar en el bien del otro. En lo demás, hay que pedir permiso para ser escuchado y escucha tú… “Señor, si quieres, puedes curarme”. ¿En qué situaciones gritas sin pensar en el otro?.. “Sí quiero, queda curado”.

rbulmez@gmail.com Padre Ricura.

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