EVANGELIO DEL SÁBADO 03/07/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ
Santo Tomás Apóstol. Rojo//. Ciclo B/año impar, en la Iglesia Católica. Es mejor tener trabajo que empleo. El empleado está más comprometido con el horario y con su jefe, que con el servicio comunitario. Si eres empleado de una empresa privada o del gobierno, recuerda que trabajas para beneficio de todos. El que sabe, sabe. Y el que no sabe… es jefe.
Prólogo. @AlbaniCordero:🌹En el transitar de la vida, pasan cosas que turban tu corazón… Tu alma se agita y te apartas de Dios. ¿Cómo te encuentras ahora? ¿Hay algo que turbe tu vida? Te invito a creer en Jesús y a obedecer su mandato: “No se turbe tu corazón”. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.
Sábado 03/07/2021. (Juan 20, 24-29). “Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús, y los otros discípulos le decían: “Hemos visto al Señor”. Pero él les contestó: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré”. Ocho días después, estaban reunidos los discípulos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Luego le dijo a Tomás: “Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano; métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree”. Tomás le respondió: “¡Señor mío y Dios mío!”. Jesús añadió: “Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
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Reflexión. Las puertas cerradas no pudieron impedir que Jesús se apareciera a los que creían en Él. Hoy pasa lo mismo. Cuando estamos reunidos, aunque tengamos “cerradas las puertas mentales”, Él está entre nosotros. Y hasta hoy, la primera palabra de Jesús, es y será siempre: “¡La paz esté con ustedes!”. No critica, ni juzga la incredulidad de Tomás, sino que acepta el reto y dice: “Tomás, aquí están mis manos; acerca tu dedo. Con Tomás decimos: “¡Señor mío y Dios mío!”.
Si algo vale la pena pedir a Dios es la Fe… Así lo aprendimos en el Padre Nuestro: “Venga nosotros tu Reino” (Mt. 6, 9-13). Por eso, los apóstoles pedían a Jesús: “Creo Señor pero aumenta mi Fe” (Lc. 17, 5). Y Jesús nos dice: “Tengan Fe. Busquen primero el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás se les dará por añadidura” (Mt. 6, 31-33). Lo demás viene como complemento; pero nosotros hacemos al revés: buscamos las añadiduras y descuidamos el Reino.
-Pero yo rezo, rezo, rezo… ¡Y nada!
-Es que tú rezas, pero al revés, Boquiabierta. En la oración tienes mala puntería: en vez de buscar el éxito de la vida te quedas en la aspiración de obtener logros materiales y/o intelectuales que no llenan.
La fe no te va a quitar los problemas, al revés, te los puede aumentar. No pidas a Dios que te quite las angustias. “Dios mío dame tu Gracia… que los problemas los arreglo o los enfrento yo”. No le pidas salud, ni relaciones, ni cosas materiales; pídele la fe y con ella podrás involucrarte en toda tu vida. Pide la fe a Dios y te la dará… Él la da a quien se la pide, no hace falta ser bueno ni malo. Dios no tiene hombres justos ni corruptos, tiene hijos y ama a todos por igual. Yo diría más: Dios da la fe a quien la recibe, no tanto a quien la pide. Porque muchos pìden, y no quieren recibirla.
Y hay algo más bonito: la fe es gratuita, no hay que pagar ni hacer nada; solamente tener un corazón preparado y abierto para recibirla. Es un don, el mejor regalo que Dios nos da. La puedes pedir y recibir cuando tú quieras. Simplemente creer en su promesa: “Pidan y se les dará”…
En el evangelio de hoy aprendí… La vida es como un árbol, el secreto no está en las hojas sino en las raíces. El Creador las alimenta y los frutos dependen de éstas, de la fe que tengas. No le pidas a Dios que esta dictadura se acabe, más bien, acepta las fuerzas que Él nos está dando para protestar y hacer de este mundo un lugar más justo… “Señor, ¡aumenta mi fe!”…
Pensamiento del día… Cuando quieras hablar con tu Padre Celestial no uses tantas palabras, porque Él sabe lo que necesitas. Es más, si le pides todo lo que deseas, te vas a volver loco suplicando, porque tú tienes más necesidades que fe: “Dios mío, dame un buen sueldo; que ese desgraciado de mi marido deje las dos mujeres que tiene; que mi hijo salga bien en los exámenes y que se olvide de esa novia que no le conviene”. Pide la fe, eso es todo.
Tarea para la casa… Hoy, tres veces en la mañana, tres en la tarde y tres en la noche, invoca a Dios con el inicio de la Oración del Grupo CRECE: “Señor, haz de mí una fortaleza de fe, una fortaleza de esperanza y una fortaleza de amor. Amén”.
rbulmez@gmail.com Padre Ricura.
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