EVANGELIO DEL MARTES 13/07/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ
XV Semana del Tiempo Ordinario. Ciclo B/año impar, en la Iglesia Católica. Toda compra y toda venta conforma un impuesto justo para una vida digna. Luchemos por tener dirigentes honrados. No es lo mismo un kilo de maíz que un kilo de masa de maíz. No es lo mismo un pueblo que una muchedumbre. Un pueblo que se deja irrespetar por un regimen, no es pueblo… es masa.
Prólogo. @AlbaniCordero🌹Dios siempre tiene una respuesta para cada problema, sólo que muchas veces no lo escuchamos ni sentimos su presencia. Nos alumbra en la oscuridad y es remedio para el dolor. Confía en Él con todo tu corazón… Además perennemente va a tu lado. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.
Martes 13/07/2021. (Mateo 11, 20-24). “En aquel tiempo, Jesús se puso a reprender a las ciudades que habían visto sus numerosos milagros, por no haberse convertido. Les decía: “¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran realizado los milagros que se han hecho en ustedes, hace tiempo que hubieran hecho penitencia, cubiertas de sayal y de ceniza. Pero yo les aseguro que el día del juicio será menos riguroso para Tiro y Sidón, que para ustedes. Y tú, Cafarnaúm, ¿crees que serás encumbrada hasta el cielo? No. Serás precipitada en el abismo, porque si en Sodoma se hubieran realizado los milagros que en ti se han hecho, quizás estaría en pie hasta el día de hoy. Pero yo te digo que será menos riguroso el día del juicio para Sodoma que para ti”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
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Reflexión. El evangelio de hoy se detiene a explicarnos cómo las grandes ciudades, que oyeron la predicación de Jesús y vieron sus milagros, no quisieron abrirse a su mensaje (Mt. 11, 20-24). Solo los débiles y el pueblo enfermo lo entendían, aceptaban la Buena Nueva del Reino (Mt. 11, 25-30), lo seguían (Mt. 12, 15-16). Esta acción misericordiosa era una clara señal para los discípulos. No podían esperar mucha recompensa ni elogio por el hecho de ser predicadores. Pero esta enseñanza también es para nosotros, pues los evangelios están escritos para todos. Nos interpelan a que comparemos nuestras actitudes con las de los personajes que aparecen en el evangelio.
Un día me comí un aguacate y lancé la semilla al pote de desperdicios; la observé y sentí compasión por ella al escuchar sus súplicas imaginarias: “¿Me vas a tirar a la basura? Yo no soy piltrafa. Dame una oportunidad y te demostraré quién soy y lo que soy capaz de hacer”. La saqué de los despojos, y alrededor de ella le hinqué cuatro palillos para que se sostuviera en un vaso de agua y la coloqué en la ventana de mi cuarto.
Después de un mes me percaté de su presencia. Fue algo hermoso y, sin exagerar, se me aguaron los ojos ante este bello espectáculo: sus raíces habían brotado y echado sus primeras hojitas verdes… y así fue creciendo… hoy es una planta hermosa. Una semilla sólo necesita un poco de agua como un gran momento para vivir intensamente, crecer y producir frutos abundantes. La vida humana está rodeada de oportunidades para ser abundante. El día que está naciendo es una gran ocasión y el que se está yendo también; el fracaso te impulsa al éxito, porque es una gran oportunidad. Si alguien te abandona o traiciona, otro alguien te acompañará hasta el final. Y si no es así, el camino nadie te lo quitará. Todo lo que acontece es una oportunidad para lanzarse a respirar.
En el evangelio de hoy aprendí… Entre los países a los cuales Dios puede amonestar, sin duda, podemos nombrar al nuestro: Venezuela. ¡Cuantas riquezas despilfarradas en corrupción especialmente por este gobierno! Lo único que sobra en nuestro país es dinero, pero malgastado en manos de unos cuantos depredadores. No malgastemos los milagros que Dios nos regala… ¡El de la democracia!… El de vivir en paz. Que la semilla del descontento por este régimen dé muchos frutos… Como la del aguacate… ¡Ay de ustedes regímenes corruptos!
Pensamiento del día… Los seres humanos, aparte de que sabemos más o menos hacer las cosas, estamos llenos de energía divina porque somos espiritualidad, imagen y semejanza de Dios… lo tenemos, lo poseemos, somos sus templos. Hemos sido elevados a un rango muy sublime, más que todas las criaturas y del mismo universo. Somos hijos de Dios. San Pablo, contemplando esta verdad misteriosa de ser hijo de Dios, decía: “Todo lo puedo en Aquél que me conforta”. ¡Qué bonito!
Tarea para la casa… Enumera mentalmente las grandes riquezas que Dios nos ha dado en nuestra vida, en este mundo… en lo mineral, vegetal, animal y en la humanidad. Y pide perdón, en lo que te toca, por despilfarrar tantas oportunidades.
rbulmez@gmail.com Padre Ricura, es decir… Ricardo el cura.
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