EVANGELIO DEL DOMINGO 01/08/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

 

Domingo XVIII Tiempo Ordinario. Ciclo B/año impar, en la Iglesia Católica. Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos en nuestro tiempo. Somos hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología.

Prólogo. @AlbaniCordero🌹Einstein dijo: “Hay dos formas de ver la vida: una es creer que no existen los milagros, la otra es creer que todo es un milagro”. Lo cierto es que la vida, ya es un milagro. Y están por todas partes, sólo hay que creer y pedir a Dios que nos revele, que nos permita ver. Y eso es posible si tenemos fe en el gran hacedor de milagros que es Jesús. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.

 

Domingo 01/08/2021. (Juan 6, 24-35). “En aquel tiempo, cuando la gente vio que en aquella parte del lago no estaban Jesús ni sus discípulos, se embarcaron y fueron a Cafarnaúm para buscar a Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo llegaste acá?”. Jesús les contestó: “Yo les aseguro que ustedes no me andan buscando por haber visto signos, sino por haber comido de aquellos panes hasta saciarse. No trabajen por ese alimento que se acaba, sino por el alimento que dura para la vida eterna y que les dará el Hijo del hombre; porque a éste, el Padre Dios lo ha marcado con su sello”.

Ellos le dijeron: “¿Qué necesitamos para llevar a cabo las obras de Dios?”. Respondió Jesús: “La obra de Dios consiste en que crean en aquel a quien Él ha enviado”. Entonces la gente le preguntó a Jesús: “¿Qué signo vas a realizar tú, para que lo veamos y podamos creerte? ¿Cuáles son tus obras? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Les dio a comer pan del cielo”. Jesús les respondió: “Yo les aseguro: No fue Moisés quien les dio pan del cielo; es mi Padre quien les da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que baja del cielo y da la vida al mundo”. Entonces le dijeron: “Señor, danos siempre de ese pan”. Jesús les contestó: “Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre y el que cree en mí nunca tendrá sed”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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Reflexión. El Amor de Dios no se queda en lo físico ni en lo psíquico. Es un Don Espiritual que nos hace ser sus hijos. Es el pan bajado del cielo. “Yo soy el Pan de Vida”. Juan de la Cruz dice que lo único que llena plenamente al hombre es el Amor de Dios. El Discurso del Pan de Vida es un contenido que hay que meditar y rumiar. Como se hace al saborear un buen caramelo. Sí, tenerlo en la boca, dándole vueltas, hasta que se traga.

En cierta oportunidad un buen señor pidió un café con leche en una cafetería. El empleado le sirvió el pedido y, además, dos bolsitas de azúcar.

-¿Y para qué me da dos bolsitas de azúcar?

-Para endulzar el café con leche que me pidió… si usted quiere.

-Entonces deme una sola. Yo sólo quiero endulzar el café, no a la leche.

Jesucristo vino a recordarnos que la fe cristiana es como el café con leche. Si se endulza el café, también se endulza la leche, y viceversa. ¡Es imposible endulzar sólo el café! Es imposible amar a Dios, sin amar al prójimo, y viceversa.

En el evangelio de hoy aprendí… En nuestra vida de fe, comemos mucho y nos alimentamos poco. ¿Quiénes somos los que comemos mucho y nos alimentamos poco? Los que nos volvemos fanáticos o casi, casi. Cuanto más se ame a Dios, más se ama al prójimo. En La misma proporción. Pues, la fe es como tomarse un café con leche. El café que nos trae Jesús es mezclado con leche. El amor de Dios está revuelto con el del prójimo. “¡Dame un café con leche, ahí!”.

Pensamiento del día… Una vez escuché: “Muchos católicos se quedan en unos come hostias”. Y no se trata de “comer hostias”, sino de alimentarnos en el amor: “El Cuerpo y la Sangre de Cristo” que no está nada lejos del amor a uno mismo y al prójimo. Comulgar es amarse a así mismo y al prójimo y así llenarse del amor de Dios.

Tarea para la casa… Hoy arrepiéntete de algún maltrato a ti y al prójimo. Y, cuando puedas, vive el sacramento de la confesión. Y ya estás invitado a comulgar. Recuerda que arrepentirse es decirse: “Esto no lo hago más”.

rbulmez@gmail.com Padre Ricura, es decir… Ricardo el cura.

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