EVANGELIO DEL LUNES 30/08/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ
Santa Rosa de Lima. Ciclo B/año impar, en la Iglesia Católica Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos en nuestro tiempo. Somos hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología.
Prólogo. @AlbaniCordero:🌹Dios ama la belleza en la naturaleza, con el amor de admiración: “Y vio que todo lo hizo bien”. La satisfacción en su hijo Jesús: “En quien he puesto todas mis complacencias”. A la Humanidad con el Amor Misericordioso. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.
Lunes 30/08/2021. (Lucas 4, 16-30). “En aquel tiempo, Jesús fue a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor”.
Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a hablar, diciendo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”. Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios, y se preguntaban: “¿No es éste el hijo de José?”. Jesús les dijo: “Seguramente me dirán aquel refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo, y haz aquí, en tu propia tierra, todos esos prodigios que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm”. Y añadió: “Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, que era de Siria”.
Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta un precipicio de la montaña sobre la que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de allí”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
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Reflexión. Resulta que Jesús llegó a Nazaret… al mismo templo al que asistió durante los primeros años de su vida. Y se puso a leer y comentar un texto de Isaías… y a partir de aquí presenta su plan de acción. Hasta ahí iba bien. Todos quedaron admirados y contentos. Hubo muchas palabras bonitas para Jesús… comentarios como éste, una vieja diría: “¡Ay, qué muchacho tan bello!… de pequeño se le veía que iba a ser alguien grande”, “Su mamá debe de estar muy orgullosa… ¡qué hijo!”.
Hasta aquí, todos satisfechos. La contienda comenzó cuando la vieja dijo: “¿Acaso no es éste el hijo de José?”. Es cuando Jesús dice: “Sí, sí. Seguramente me van a decir el refrán: `¡Médico, cúrate a ti mismo!´. Todo lo que hemos oído que ha sucedido en Cafarnaúm, hazlo también aquí en tu patria”. Y añadió: “En verdad les digo que ningún profeta es bien recibido en su patria”. El rechazo a Jesús comienza cuando cita a Elías y a Eliseo.
En el evangelio de hoy aprendí… En lo único en que Jesús se distinguió de cada uno de nosotros es que no cometió pecado. Pero pasó por todo lo que pasa un ser humano. Tuvo dolor físico, decepción, alegría, tristeza, jugaba con los niños. Era un hombre libre. Sin ese espíritu de libertad que nos trajo, cualquier hombrecillo con ansias de dictador nos pisoteará.
Pensamiento del día… No creo que Jesús, para lograr pasar “en medio de ellos” y salvarse, pediría permiso: “Por favor, si no les molesto, ¿pueden apartarse un poco para poder salir?”. No creo. Más bien, me lo imagino forcejeando con sus captores, dar más de un empujón, decir como en mi pueblo “¡Paticas, ¿pa´qué te tengo?!”, y correr despavorido. Porque Jesús no era un suicida.
Tarea para la casa… Piensa en alguna persona, o grupo, en donde un tiempo fuiste aceptado y hoy eres apartado. A Jesús le pasó lo mismo. Pero él, “pasando por en medio de ellos, se alejó de allí”. Y tú, ¿sigues ahí recibiendo desprecios? Simplemente… ¡aléjate “de allí!”.
rbulmez@gmail.com Padre Ricardo Bulmez.
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