EVANGELIO DEL VIERNES 10/09/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ
Semana XXIII del Tiempo Ordinario, en la Iglesia Católica. Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos en nuestro tiempo. Somos hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología.
Prólogo. @AlbaniCordero:🌹“Entonces ustedes me invocarán, y vendrán a suplicarme, y yo los escucharé”. Jr.29:12. Uno de los grandes males de nuestro tiempo es que no nos escuchamos… Y la gente agradece cuando la escuchas como lo haría el Señor. Él es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.
Viernes 10/09/2021. (Lucas 6, 39-42). “En aquel tiempo, Jesús propuso a sus discípulos este ejemplo: “¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un hoyo? El discípulo no es superior a su maestro; pero cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano y no la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo te atreves a decirle a tu hermano: ‘Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo’, si no adviertes la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga que llevas en tu ojo y entonces podrás ver, para sacar la paja del ojo de tu hermano”. Palabra del Señor. Gloría a ti, Señor Jesús.
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Reflexión. Yo, a los quince años, había llegado a ser “guía” de patrulla de los guayascaos de Coro, “guayascao” quiere decir “Boy Scout”. Mi aspiración no era quedarme allí, si no ser Jefe de Tropa que está compuesta por varias Patrullas. Y de esta forma, ascender a Jefe Nacional de todos los Scouts de Venezuela. Esa era mi gran aspiración.
Una de las primeras actividades que realicé como guía, con mi patrulla, fue una excursión al Cerro Santa Ana, porque un Scout sin montaña no es nada. Este cerro, de unos 830 metros de altura, es un picacho esbelto, majestuoso, bello e imponente que emerge desde el mismo centro de un desierto: la Península de Paraguaná, en Falcón, Venezuela.
En la madrugada empezamos a escalar. Yo era el guía, estaba capacitado para conducir a mi patrulla. Tomamos todas las precauciones: carpas, mecates de todo tipo, comida para dos días. Con sumo cuidado manejé las señales de pistas: un montoncito de piedras aquí; una señal en el tronco de un árbol más allá, un “riíto” cruzando, un pajarito cantando en una ramita y una nube pasando. Al otro día, cuando nos disponíamos a regresar, no había ninguna de las señales. Nos echamos una perdida de dos días y tres noches.
Dos días pasando frío, soledad, desesperación y hambre. Busqué por los alrededores de la montaña alguna mata de mango que tuviera frutos y así saciar nuestra hambre y… nada. Resentido reclamé a mis antepasados: “¡¿Por qué ellos, o alguien antes que yo, no sembraron aquí algún fruto, para que yo comiera ahora con mis “guayascaos”. Ellos no lo hicieron. Por eso nosotros pasamos hambre.
A los tres días los jefes scouts nos encontraron. Me degradaron… me dejaron en “guayascao” simple. Esto no lo pude aceptar. En poco tiempo me retiré de los “guayascaos”. Adiós sueños de ser Jefe Nacional de los Scouts de Venezuela. Pero agradezco el haber pasado por el programa educativo del escultismo, ideado por Baden Powel.
En el evangelio de hoy aprendí… Esto es lo que estamos viviendo los venezolanos sobre todo en estos últimos 20 años: unos ciegos votando y eligiendo a otro ciego. Por eso, todos estamos metidos en el hoyo de la inseguridad, incertidumbre, hambre y violencia callejera y gubernamental. Abramos los ojos y no permitamos que un ciego nos guíe, ni dirijamos a ciegos. ¡Que todos veamos!
Pensamiento del día… Del extravío en la montaña, ya han pasado unos cuantos años. Pero, ¿saben una cosa? Yo tampoco sembré el árbol frutal. Si lo hubiera hecho en esa ocasión, los “guayascaos” perdidos de hoy estuvieran comiendo los mangos que yo sembré. ¿Saben por qué no la sembré? Quizá, porque sentía que nunca más iría al Cerro Santa Ana. Cada vez que paso por ahí, lo veo imponente y majestuoso y me acuerdo de la mata de mango que nunca sembré. Leyendo esta parábola de Jesús sentí que yo era un guía ciego conduciendo a otros ciegos.
Tarea para la casa… Dejemos este mundo mejor que como lo encontramos. Hoy, el lugar de donde partes, déjalo mejor. Y la gente que te encuentres, regálale un saludo y una sonrisa. ¿Por qué no plantamos ya “la mata de mango” que Venezuela necesita? Quizá, nosotros no comamos del fruto que sembremos hoy… pero los que vendrán, sí. No arrojes papel en la calle… y nunca “Votes basura en la vía pública”.
Padre Ricardo Bulmez, rbulmez@gmail.com
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