EVANGELIO DEL LUNES 13/09/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

EVANGELIO DEL LUNES 13/09/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

Semana XXIV del Tiempo Ordinario. San Juan Crisóstomo, obispo y doctor de la Iglesia, en la Iglesia Católica. Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos en nuestro tiempo. Somos hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología.

Prólogo. @AlbaniCordero:🌹No acción es igual a no logro. Y, al revés, una acción produce frutos. Pero el tipo de resultado depende de mí, no de la acción. Los logros no se pueden cambiar, pero ellos pueden dar la vuelta a tu vida. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.

Lunes 13/09/2021. (Lucas 7, 1-10). “En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar a la gente, entró en Cafarnaúm. Había allí un oficial romano, que tenía enfermo y a punto de morir a un criado muy querido. Cuando le dijeron que Jesús estaba en la ciudad, le envió a algunos de los ancianos de los judíos para rogarle que viniera a curar a su criado. Ellos, al acercarse a Jesús, le rogaban encarecidamente, diciendo: “Merece que le concedas ese favor, pues quiere a nuestro pueblo y hasta nos ha construido una sinagoga”. Jesús se puso en marcha con ellos.

Cuando ya estaba cerca de la casa, el oficial romano envió unos amigos a decirle: “Señor, no te molestes, porque yo no soy digno de que tú entres en mi casa; por eso ni siquiera me atreví a ir personalmente a verte. Basta con que digas una sola palabra y mi criado quedará sano. Porque yo, aunque soy un subalterno, tengo soldados bajo mis órdenes y le digo a uno: ‘¡Ve!’, y va; a otro; ‘¡Ven!’, y viene; y a mi criado: ‘¡Haz esto!’, y lo hace”.

Al oír esto, Jesús quedó lleno de admiración, y volviéndose hacia la gente que lo seguía, dijo: “Yo les aseguro que ni en Israel he hallado una fe tan grande”. Los enviados regresaron a la casa y encontraron al criado perfectamente sano”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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Reflexión. El centurión está seguro del Salvador. Pero, a veces nosotros rezamos y actuamos como si Dios no existiera, nos falta fe… La expresión -o la “definición”, si cabe- que más me ha llamado la atención para referirse a la fe es “Unión con Dios”. Mejor dicho, si no hay fe no podemos esperar nada más allá de lo que vemos. Y nos aferraremos a un “¿¡Por qué!?”… desesperado.

Como aquel hombre que se acercó mucho al borde de un abismo y rodó. Logró aferrarse a una pequeña rama. Y los pies colgando en el aire, comenzó a gritar desesperadamente: “¡¡¡Hay alguien ahí!!!”, repetía insistentemente. Ya no pasaba gente. Pero el hombre seguía gritando con desespero:

-¡¡¡Hay alguien ahí!!!… ¡Hay alg…!”.

-¡Aquí estoy hijo mío! -lo interrumpió una firme y apacible voz.

-¡¿Quién eres tú?! -respondió tímidamente el hombre colgando del arbusto.

-¡Yo soy Dios… tu padre, y vengo a salvarte!… ¿Tú crees en mí?… ¿Y confías en mí?

-preguntó Dios.

-Sí, sí -dijo el hombre-. Desde chiquito yo siempre he creído y confiado en ti. Dios, padre mío, yo haré lo que tú me digas… ¡Tú eres mi padre!… ¡Yo confió en ti!

-Muy bien, hijo mío -dijo Dios-… ¡Suéltate!… Y antes de que llegues al fondo del abismo y te estrelles contra las rocas, yo te recogeré en mi regazo-. El hombre permaneció unos segundos en silencio, viendo la rama cada vez más deshilachada, y gritó a todo pulmón… “¡¿Hay alguien más?!”.

En el evangelio de hoy aprendí… Dos enseñanzas podemos tomar de este evangelio de Lucas… Vale la pena rezar por las necesidades de nuestros seres queridos, y no hay seres más queridos que toda la humanidad… a partir de nuestros prójimos. Sí, vale la pena que recemos por el mundo entero que es la causa de Jesús: “Y por nuestra causa fue crucificado”, dice el Credo. Y la otra enseñanza es la humildad con la que debemos recibir la presencia de Dios en nuestras vidas. No a “Alguien más”.

Pensamiento del día… Dos veces Lucas pone en boca del centurión, palabras que ayudan a comprender el gran paso que hizo para sí mismo. Él se siente indigno. El primer avance en el camino de fe es el descubrimiento de nuestra gran necesidad del Dios Padre, de su presencia y la conciencia cada vez más seguros de que no podemos solos, porque somos necesitados, somos pecadores.

Tarea para la casa… Hoy, toma el texto del Credo… lo recitas lentamente, memorizas un pensamiento y lo repites, al menos una vez, durante tres días. Por ejemplo: “Creo en Dios Padre, Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra”…

Padre Ricardo Bulmez. rbulmez@gmail.com

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