EVANGELIO DEL SÁBADO 23/10/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

EVANGELIO DEL SÁBADO 23/10/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

 

Semana XXIX Tiempo Ordinario. Ciclo B/Año Impar, en la Iglesia Católica. Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos en nuestro tiempo. Somos hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología…

Prólogo. @AlbaniCordero:🌹A lo largo de la vida estableces múltiples relaciones humanas. Y la amistad es una de las más importantes, al punto de que se ha comprobado su impacto en la salud integral del ser humano. Es uno de los dones más hermosos que Dios nos dio. Cultívalo. “En todo tiempo ama al amigo, y el hermano nace para tiempo de angustia”, Prov. 17, 17. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.

 

Sábado 23/10/2021. (Lucas 13, 1-9). “En aquel tiempo, algunos hombres fueron a ver a Jesús y le contaron que Pilato había mandado matar a unos galileos, mientras estaban ofreciendo sus sacrificios. Jesús les hizo este comentario: “¿Piensan ustedes que aquellos galileos, porque les sucedió esto, eran más pecadores que todos los demás galileos? Ciertamente que no; y si ustedes no se convierten, perecerán de manera semejante. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿piensan acaso que eran más culpables que todos los demás habitantes de Jerusalén? Ciertamente que no; y si ustedes no se convierten, perecerán de manera semejante”.

Entonces les dijo esta parábola: “Un hombre tenía una higuera plantada en su viñedo; fue a buscar higos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: `Mira, durante tres años seguidos he venido a buscar higos en esta higuera y no los he encontrado. Córtala. ¿Para qué ocupa la tierra inútilmente?’. El viñador le contestó: “Señor, déjala todavía este año; voy a aflojar la tierra alrededor y a echarle abono, para ver si da fruto. Si no el año que viene la cortaré”. Palabra del Señor. Gloría a ti, Señor Jesús.

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Reflexión. Para cerrar el cap. 12 de Lucas y abrir el 13, recordemos lo que comentamos ayer sobre el amor, cariño y admiración que tenía Jesús a la creación… ¡a la vida! Decíamos que “Jesús no podía vivir sin tomar en cuenta la naturaleza”. Apenas comenzar el capítulo 13, Lucas nos sorprende con dos noticias: o morimos o nos matan. Lamentablemente nos estamos acostumbrando a la muerte adelantada, violenta. En manos de otros semejantes a los ejecutados. Los que matan, no son extraterrestres… el asesino y el asesinado eran similares… del mismo país, religión, quizá del mismo barrio y el tipo de sangre… y me mataste.

Este es el mensaje del evangelio cuando recuerda dos noticias, la muerte en manos de otros: Pilato había mandado matar a unos galileos”… Y la muerte por traumatismo: “Aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé”. Es decir, unos mueren y a otros los matan. Y Jesús nos dice que ellos no murieron porque eran unos pecadores, ni por castigo, ni porque eran malos. Murieron…

Cuando escuchamos noticieros, no sabemos bien qué hacer con tantas mensajes terribles como el terrorismo, guerras, hambre, violencia, crimen, atentados, etc. Así fueron a llevar a Jesús el relato de la espantosa masacre que Pilatos, gobernador romano, hizo con algunos peregrinos samaritanos. Noticias así nos zarandean.

En el evangelio de hoy aprendí… En tiempo de Jesús, la gente se escudaba diciendo: “¡Es un castigo de Dios por sus pecados!” (Jn. 9, 2-3). El Mesías tiene otra opinión: no fue castigo de Dios. Nos enseña a descubrir las llamadas que vienen de los acontecimientos de la vida de cada día. Para que descubramos el proyecto de Dios, nos dejó la parábola del hombre que tenía una higuera y no dio frutos… pero Dios siempre nos da una nueva oportunidad… para dar frutos.

Pensamiento del día… Hablo al homicida, quienquiera que sea… no me mates, yo voy a morir… Lo prometo… pero no me mates. Moriré de enfermedad, traumatismos o por edad. Nunca huiré de esta vida, pero un día me iré. Deja que me vaya, no me envíes. Cuando alguien me pregunte en el cielo:  “¿Por qué estás aquí?”. No es lo mismo responder: “Porque me morí”, a declarar: “Porque me mataron”. Es la misma muerte, pero no es lo mismo. No es lo mismo que te echen de menos a que te echen de casa.

Tarea para la casa… Todos tenemos a alguien a quien llorar, recordar, añorar… Piensa en aquellos seres que un día compartieron contigo un trozo de sus vidas… y hoy están junto a Dios. ¿Por qué ellos y yo todavía no?… Da gracias “Ahora”… y en la Hora”. Por tu vida y… por tu muerte. No por tu asesinato ni por descuido al COVID.

Padre Ricardo Bulmez. rbulmez@gmail.com

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