EVANGELIO DEL JUEVES 04/11/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

EVANGELIO DEL JUEVES 04/11/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

XXXI Semana del Tiempo Ordinario. San Carlos Borromeo obispo, en la Iglesia Católica. Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos en nuestro tiempo. Somos hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología.

Prólogo. @AlbaniCordero: 🌹En la tercera parte de la Oración del Grupo CRECE concentra el mensaje que nos dejó Jesús: “Enséñame Señor a rezar como tú lo mandaste (el Padre Nuestro); a ver en todos los hombres tu rostro viviente (el prójimo), a descubrir en cada acontecimiento tu presencia (la vida) y a dejar este mundo mejor que como lo encontré”, (dar lo mejor de mí). Te invito a hacer tuya esta petición. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.

Jueves 04/11/2021. (Lucas 15, 1-10). «En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharlo; por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: “Éste recibe a los pecadores y come con ellos”. Jesús les dijo entonces esta parábola: “¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se le perdió hasta encontrarla? Y una vez que la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría y al llegar a su casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice: ‘Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido’.

Yo les aseguro que también en el cielo habrá más alegría por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentirse. ¿Y qué mujer hay, que si tiene diez monedas de plata y pierde una, no enciende luego una lámpara y barre la casa y la busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas y les dice: ‘Alégrense conmigo, porque ya encontré la moneda que se me había perdido’. Yo les aseguro que así también se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se arrepiente”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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Reflexión. El evangelio de hoy nos trae las primeras tres parábolas unidas entre sí por el mismo verbo: “perder”. Sólo se pierde lo que se ama. Lo que no se ama, no se extravía sino que… ¡“No sé qué se hizo”! Lucas detalla dos parábolas, o dos trozos de vida, que Jesús vivió, por eso habla con toda propiedad. Porque sólo se puede departir con autoridad lo que se ha vivido, la alegría que se experimenta cuando se encuentra algo querido que se había perdido. De repente, desde muy niño, Jesús vivió la satisfacción que le produce a un pastor el hecho de encontrar la oveja. Y la mujer que se alegra al aparecer la moneda.

Hace años tenía un amigo a quien quería mucho. ¡Muchísimo! Salíamos de paseo para todas partes. Un día me quedé dormido, durante años. Otro amigo que estaba atento, me despertó. Porque para despertar a otro hay que estar despierto. Lo primero que hice fue buscar a mi amigo y no lo encontré. Lo busqué desesperadamente y… nada. Ya no lo tengo.

-Mira, Ricardo, -me dijo el otro amigo-, mientras tú dormías, a nuestro amigo lo encarcelaron.

Desde que me enteré me reproché por haberme descuidado. A partir de entonces, estoy buscando gente que me apoye para rescatarlo. “¡Ayúdenme a libertar a mi amigo que está preso!”. Ese amigo, es mi país. No está perdido, está preso, encadenado y humillado. En nuestro terruño hay cosas bellas, pero no nos damos cuenta… porque dormimos.

En el evangelio de hoy aprendí… Cumpliendo el art. 350 de nuestra Constitución encontramos al país que hemos perdido: “El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos”.

Pensamiento del día… Recordemos que es más importante caminar en protesta en lucha por la libertad, que hacer una hilera de indigentes en espera de una limosna gubernamental. Lo que se ama y se pierde, cuando se encuentra nos llena de alegría. Llegará la libertad… pronto.

Tarea para la casa… ¡Debemos rescatar la belleza de nuestro país para ser libres! Una oveja y una moneda perdidas… Imagina que ya has encontrado el país del sueño de tus abuelos, tus padres, tu niñez… Ahora, pide prestadas a Lucas las palabras del evangelio de hoy, y grita en tu corazón al mundo entero: “Alégrense conmigo, porque ya encontramos el país que se nos había perdido”.

Padre Ricardo Bulmez. rbulmez@gmail.com

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