EVANGELIO DEL DOMINGO 07/11/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

EVANGELIO DEL DOMINGO 07/11/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

 

Domingo XXXII del Tiempo Ordinario, en la Iglesia Católica. Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos en nuestro tiempo. Somos hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología. Porque… “Las ideologías terminan mal, no sirven”… pa´ná. Papa Francisco. El “pa´ná”… es mío.

Prólogo. @AlbaniCordero:🌹No pidas nada a Dios… Agradece y da de lo que tienes. Él te lo ha dado todo y tiene un plan perfecto para ti y todos sus amados. Confía y acércate a Él con el corazón abierto a su bondad. “Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza”, Sal. 56, 3. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.

Domingo 07/11/2021. (Marcos 12, 38-44). “En aquel tiempo, enseñaba Jesús a la multitud y le decía: “¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplios ropajes y recibir reverencias en las calles; buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; se echan sobre los bienes de las viudas haciendo ostentación de largos rezos. Estos recibirán un castigo muy riguroso”.

En una ocasión Jesús estaba sentado frente a las alcancías del templo, mirando cómo la gente echaba allí sus monedas. Muchos ricos daban en abundancia. En esto, se acercó una viuda pobre y echó dos moneditas de muy poco valor. Llamando entonces a sus discípulos, Jesús les dijo: “Yo les aseguro que esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que todos. Porque los demás han echado de lo que les sobraba; pero ésta, en su pobreza, ha echado todo lo que tenía para vivir”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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Reflexión. En el templo, Jesús se fijó en que “Muchos ricos daban en abundancia” y en una viuda pobre que echó dos moneditas de muy poco valor. “El que da recibe en abundancia”, Prov. 11,24.

-Yo no estoy de acuerdo con eso. Porque una vez di cinco dólares y nada recibí.

-Sí, recibiste más de lo diste, Boquiabierta. Lo que pasa es que no te has dado cuenta porque andas distraído buscando citas y no precisamente las bíblicas. Recibiste la satisfacción de dar, que es mucho más que cinco dólares.

-Eso del “pa´ná” te quedó excelente…

-Jala… ¡pero no te guindes!

Un hombre visitó el infierno y el cielo. Cuando llegó al primero le llamó poderosamente la atención que la entrada era una puerta bellísima, decorada lujosamente con metales preciosos; en la parte de arriba había una inscripción: “El Infierno. ¡Bienvenidos!”.

En el ambiente se oía una música infernal agradable y hermosa. En cada paso se encontraba cosas bellas. Y se dijo sorprendido: “¿Qué esto?… ¡Qué lugar tan bello!”. La idea que tenía del infierno era muy tétrica, lleno de demonios ardiendo en pailas candentes”. Al final del pasillo, había un comedor inmenso lleno de gente y olores de comida exquisita al paladar.

El hombre, después de que terminó la visita, quedó gratamente impresionado por su gran belleza y armonía. “Si así es el infierno, ¡¿cómo será el cielo?!”, se preguntó. Pero algo sí le llamó la atención: Cada uno de los comensales tenía una cuchara de madera muy fina y artísticamente elaborada, atada a sus manos derechas. Notó también que los comensales estaban muy tristes, porque no podían llevarse el bocado a la boca, no podían comer; pues, las cucharas tenían más de dos metros de largo. Luego, fue al Cielo y su sorpresa fue que encontró lo mismo que en el Infierno, no había desigualdad: cada uno de los comensales con una cuchara de dos metros de largo… y de pronto… se dio cuenta: Los comensales estaban alegres porque se daban de comer los unos a los otros… la gran diferencia.

En el evangelio de hoy aprendí… No se trata sólo de dar sino de compartir. No es que des todo sino que compartas con el otro, para que tú no te quedes sin nada. No es que me des todo tu tiempo, compártelo conmigo. Es compartir no partir a alguien. Toma de lo que yo tengo, no lo que tengo.

Pensamiento del día… Mi paz te dejo, mi paz te doy. Pero sigue siendo mía porque la repartí. Jesucristo compartió el pan, no lo dio, no se quedó sin nada; dio la vida pero la recuperó al tercer día. Toma de la fuente, pero no te la bebas toda… ¡boquiabierta y tragón!

Tarea para la casa… Busca en tu armario alguna prenda de vestir -o algo útil- que esté en buen estado  y, junto con una palabra de aliento y fortaleza, se la regalas a alguien que sepas que la necesita más que tú… Pero tú no te quedes desnudo… no te verás bien.

Padre Ricardo Bulmez. rbulmez@gmail.com

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