EVANGELIO DEL MARTES 16/11/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ
XXXIII Semana del Tiempo Ordinario, en la Iglesia Católica. Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos en nuestro tiempo. Somos hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología. xx
Prólogo. @AlbaniCordero:🌹El Salmo 15, más actual no puede ser. Nos responde esta pregunta: “¿Quién morará en la tienda de Dios?”. Y la respuesta es tan bella como la pregunta: “El que anda sin tacha y obra la justicia”. O sea, el que actúa con justicia comerá, hablará y dormirá con Dios. Él es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre. Él es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.
Martes 16/11/2021. (Lucas 19, 1-10). “En aquel tiempo, Jesús entró en Jericó, y al ir atravesando la ciudad, sucedió que un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de conocer a Jesús, pero la gente se lo impedía, porque Zaqueo era de baja estatura. Entonces corrió y se subió a un árbol para verlo cuando pasara por ahí. Al llegar a ese lugar, Jesús levantó los ojos y le dijo: “Zaqueo, bájate pronto, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa”. El bajó enseguida y lo recibió muy contento. Al ver esto, comenzaron todos a murmurar diciendo: “Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador”. Zaqueo, poniéndose de pie, dijo a Jesús: “Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si he defraudado a alguien, le restituiré cuatro veces más”. Jesús le dijo: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también él es hijo de Abraham, y el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
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Reflexión. Este cita de Lucas 19 ya la hemos escuchado y leído otras veces. Pero el Evangelio de Dios siempre es así: nuevo. La Palabra de Dios es nueva y buena. Es más, todo en la vida es nuevo, la repetición sólo es un texto hecho de símbolos, no un contexto compuesto de tiempo y espacio. ¿A ti nunca te ha pasado releer un pasaje bíblico como si lo estuvieras examinando por primera vez? Con respecto al evangelio no podemos decir: “Ese libro ya lo leí”.
Lucas narra lo que aconteció con Zaqueo. Que también tenía sus redes que lo amarraban. Era un hombre importante, jefe de publicanos, no era un cualquiera para la sociedad. Era como decir, el Ministro o Secretario de Hacienda o el Superintendente del Seniat. “Trataba de ver quién era Jesús”, pero era de pequeña estatura”. Es decir, era muy pobre espiritualmente…. ¡Era un pobre hombre, no un hombre pobre!… ¡Qué pobre es un pobre hombre!… Un hombre pobre no es tan pobre.
Zaqueo “Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba a pasar por allí”. Jesús, viéndolo, le dijo con dulzura: “Zaqueo… hoy me hospedaré en tu casa”. Ese hombre se volvió loco, no sabía qué decir, bajó pronto del árbol, hasta un pedazo de pantalón dejó en una espina que se atravesó. Pero, esto no le importó. Corrió a su casa a preparar el recibimiento de la gran visita. Le dijo a la Sra. Zaquea que venía el Maestro en persona. Ésta mandó a los Zaqueítos a que se bañaran y vistieran… aunque no había agua, se bañaron.
-¡Ahhh!… ¿Zaqueo vivía en socialismo?
-¿¡Cómo sabes eso Boquiabierta!?
Todo estaba preparado. Zaqueo “lo recibió con gran alegría”. No queriendo quedarse sin el Reino de Dios, se puso de pie y dijo a Jesús: “Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres -es decir, dejaré mis redes y todo aquello que me ata-, y si en algo defraudé a alguien, le devolveré cuatro veces más”. Imagínate que todos los ricos mal habidos hicieran lo mismo que este hombre.
En el evangelio de hoy aprendí… Esto era lo bueno de Zaqueo: quería ver a Jesús y, a pesar de sus limitaciones de estatura y otras, buscó la forma de encontrarlo. Hizo hasta el ridículo, no le importó que le gente se riera de él, al verlo subido al árbol. Quería conocerlo, sólo quería eso. Cuando uno quiere una cosa, la consigue aunque le cueste.
Pensamiento del día… Cualquiera puede repetir una comida como acto, pero no puede repetir el alimento. Se puede frecuentar la letra del evangelio, pero no el espíritu que da vida.
Tarea para la casa… ¿Qué has quitado a los demás que puedas devolverles? Deuda económica, trato amistoso, buena fama, alguna visita… tú verás. Baja de ese árbol y paga lo que debes… lo que has quitado a otros. ¡¿Escucharon dictadorzuelos?!
Padre Ricardo Bulmez. rbulmez@gmail.com
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