DECENAS DE MUERTOS ENTRE POLICÍAS Y MILITARES EN KAZAJISTÁN POR REBELIÓN CONTRA KASIM JOMART TOKAYEV

  • El problema energético se agudizó y aumentaron las protestas
  • Rusia ofrece ayuda militar para restaurar la paz, mientras que el presidente dictador de ese país promete mano dura contra los manifestantes y acusa complot

 

 

Por Agencias SFAS/ALMATY.- Crisis total en Kazajistán. La oleada de protestas contra el precio del gas licuado ha desencadenado en la dimisión en bloque del Gobierno kazajo, pero eso no ha bastado, pues un grupo de manifestantes tomó por asalto el ayuntamiento de Almaty,  la mayor ciudad y antigua capital  del país.

La movilización del ejército frenó las protestas y en algunas localidades de la provincia de Mangistau, junto al mar Caspio, agentes de policía se han unido a las protestas, según información que circula en redes sociales.

AMENAZA DEL PRESIDENTE

Ante esta situación, el presidente Kasim Jomart Tokayev, informó de muertos y heridos en varios puntos del país, por lo que pidió calma a la población, pero también amenazó con una represión despiadada.

“Planeo actuar lo más duro posible”, advirtió dijo en un discurso televisado, tras denunciar un “complot” y decretó el estado de emergencia en todo el país, que restringe la libertad de movimiento e instaura el toque de queda.

Mientras, el vocero del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo que Kazajistán podía resolver sus propios problemas y que era importante que nadie interfiriera del exterior, sin embargo ofreció fuerzas militares para poner orden en ese país.

Cuatro días seguidos de protestas no es algo normal en un país de régimen autoritario como es Kazajistán, el gigante de Asia Central, donde todo explotó tras la subida al 100% del precio del gas licuado respecto al verano.

Con ello se disparó el de la gasolina y con ambos, el coste de la vida. Pero hay más motivos  para la protesta, la corrupción y el autoritarismo del sistema.

Por primera vez estos días se han podido ver miles de personas en la calle que, entre otras cosas, han gritado ¡Viejo, márchate!, dirigiéndose a Nursultán Nazarbáyev, ahora expresidente pero líder de la nación vitalicio, cuya estatua perpetua fue derrumbada por los manifestantes en su ciudad natal Taldikorgán.

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